Con la ola de calor, una de las dudas más habituales es si conviene apagar el aire acondicionado cada vez que salimos de una habitación o dejarlo funcionando. La respuesta, en la mayoría de los casos, es clara: apagarlo y encenderlo continuamente suele consumir más energía que mantener una temperatura estable.
Eso sí, la recomendación cambia si la ausencia va a ser de varias horas. En ese caso, sí merece la pena apagar el equipo y volver a encenderlo al regresar.
El compresor, la clave del consumo
La explicación está en el funcionamiento del compresor, el componente que más electricidad consume. Cada vez que el aire acondicionado arranca desde cero, necesita trabajar a máxima potencia para enfriar no solo el aire, sino también paredes, techos, muebles y todos los elementos de la habitación que han acumulado calor.
Si el aparato se apaga y se enciende varias veces al día, ese esfuerzo inicial se repite constantemente, provocando picos de consumo eléctrico.
En cambio, cuando el equipo permanece encendido, solo necesita mantener la temperatura alcanzada, un trabajo mucho menos exigente.
La ventaja de los equipos Inverter
La mayoría de los aires acondicionados actuales incorporan tecnología Inverter. A diferencia de los modelos antiguos, que funcionaban a máxima potencia o completamente apagados, estos equipos regulan automáticamente la velocidad del compresor.
Cuando la estancia alcanza la temperatura programada, normalmente entre 24 y 26 grados, el aparato reduce su potencia al mínimo para conservar el ambiente fresco sin necesidad de apagarse.
Este funcionamiento continuo y suave resulta mucho más eficiente que apagar y volver a arrancar el equipo una y otra vez.
¿Cuándo sí conviene apagarlo?
Los expertos distinguen entre ausencias cortas y largas.
Si vas a salir unos minutos, bajar a comprar o cambiar de habitación durante poco tiempo, es más eficiente dejar el aire acondicionado funcionando o subir ligeramente la temperatura.
Sin embargo, si vas a estar fuera dos, tres horas o toda la jornada laboral, sí es recomendable apagarlo. En ese caso, el ahorro por tener el equipo completamente desconectado compensa el consumo adicional del arranque cuando regreses.
La temperatura también influye
Otro de los errores más habituales es programar temperaturas demasiado bajas pensando que la casa se enfriará antes.
Los especialistas recuerdan que el ajuste ideal está entre los 24 y los 26 grados. Cada grado que se baja por debajo de esa cifra puede incrementar el consumo eléctrico entre un 6 y un 8 por ciento.
Además, el aire acondicionado no enfría más rápido por seleccionar 20 grados en lugar de 25. Simplemente trabajará durante más tiempo hasta alcanzar esa temperatura.
Consejos para ahorrar energía
Además de evitar los encendidos constantes, hay otras medidas que ayudan a reducir el consumo.
Mantener puertas y ventanas cerradas mientras el aire acondicionado está funcionando evita la entrada de aire caliente.
También es recomendable bajar persianas y correr las cortinas durante las horas de mayor radiación solar para reducir el calentamiento de la vivienda.
Por último, limpiar periódicamente los filtros mejora el rendimiento del equipo y evita un consumo innecesario.
La regla de oro
En definitiva, la mejor estrategia para ahorrar es mantener una temperatura estable y dejar que el sistema Inverter haga su trabajo. Solo conviene apagar el aire acondicionado cuando la vivienda vaya a permanecer vacía durante varias horas. Así se consigue un mayor confort y una factura eléctrica más baja.

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