Isabel Díaz Ayuso y las líderes de la oposición se reencuentran este jueves en la Asamblea de Madrid con la resaca electoral de Castilla y León. El PP fue el vencedor, pero el PSOE sacó un mejor resultado del que se esperaba, lo contrario de lo que le ha ocurrido a Vox. La derecha, en cualquier caso, gobernará esa región. España ha enlazado una serie de elecciones que culminarán en 2027 con las generales y las autonómicas en Madrid, donde los cuatro grandes partidos y coaliciones que hay ahora mismo en el país se jugarán su futuro. Ese será el caso de Ayuso, que parece encontrarse ya en campaña.
Vox ha llegado con una iniciativa “clara”, que consiste en establecer “una fiscalidad especial para extranjeros en materia de vivienda”. “Lo decimos sin ningún tipo de complejo: quien venga de afuera a comprar en Madrid que lo haga, pero tendrá que pagar mucho más”, ha dicho la portavoz Isabel Pérez Moñino, que ha hablado de extranjeros en este caos como “inversores” y no de inmigrantes con bajos recursos. Esos impuestos, ha dicho Moñino, serán para “Bea y para Fran”, los nombres con los que la formación ultra se refiere a supuestos nacidos en España.
Ayuso le ha respondido que ada vez se parecen más a la izquierda y su “autoritarismo”. “Promueven más Estado, más proteccionismo, más intrevencionismo. Esta medida se ha impulsado en en Singapur, en Canadá, en Portugal, en Nueva Zelanda y en Reino Unido y todo ha ido por el mismo camino: menos oferta y los precios no caen”, ha dicho. Libertad ante todo. Para la presidenta cualquier medida que signifique regular, es “liberticida”. “Lo que ustedes proponen va en contra el derecho comunitario, la libre circulación de capitales. No es legal discriminar tributariamente por nacionalidad o residencia”, ha seguido. Y ha presumido de la larga lista de rebajas fiscales que ha logrado desde que está al mando de la Comunidad de Madrid. “Madrid es una región abierta a todos, entérense”.
Pero la gran batalla que ha venido a librar el PSOE este jueves en la Asamblea es otra, la de los casos de supuesta corrupción que rodean a la presidenta. Desde Enrique Ossorio y Rocío Albert cercados por el caso FP, pasando por el alcalde de Móstoles acusado de acoso sexual y laboral y el caso que tenía abierto Ana Millán por corrupción y que ha sido archivado recientemente por la jueza. “Qué prodigios los de la justicia madrileña”, ha dicho Mar Espinar, portavoz del PSOE, y toda la bancada del PP se ha venido abajo en un largo aplauso. Apenas se ha escuchado lo que Espinar le recriminaba a Millán por el estruendo de los aplausos, al que se unió el resto de partidos.
“La pregunta ofende, repítala de nuevo”, le ha dicho Ayuso. Pero Espinar ha pasado a otro punto y le ha recriminado su apoyo a la guerra: “Mire, señora Ayuso, si estuviéramos en 1808 me la imagino a usted abriéndole las puertas de Madrid de par en par a Napoleón con tal de que la invitaran a pasar unos días en Versalles”. No iba a ser Ayuso la única que hablaba de siglos pasados, tras sus comentarios de que la conquista y colonización de América era “necesaria” para enseñarle “otras formas de vida” menos bárbara a los habitantes de ese continente.
La presidenta, día sí y día también, carga contra el Gobierno de Pedro Sánchez. Y ahora lo hace agitando la teoría conspirativa del Gran Reemplazo, con la que denuncia que los socialistas quieren darle un vuelco al censo para su beneficio. Esgrime que las 2,3 millones de peticiones de nacionalización, de concretarse, decidirían unos 10 escaños si se tiene en cuenta que unos 400.000 tendrían derecho a voto en Madrid. La presidenta y su equipo sospechan que Sánchez quiere utilizar este supuesto plan para desbancarla del poder. En una entrevista con Okdiario, el periodista le dice que todos esos votos van para la izquierda y ella responde: “Eso es lo que pretende el señor Bolaños, que está detrás”.
No hay ninguna prueba ni indicio que haga sospechar que eso sea así, ni siquiera que esos nuevos españoles sean votantes de la izquierda. Frente a ese discurso se ha situado Óscar López, ministro y secretario general del PSOE de Madrid, en teoría el principal competidor de Ayuso en las regionales del año que viene. Le apoya Sánchez también, que desde La Moncloa lanza el mensaje de que la presidenta va en contra de los servicios públicos y pone la lupa en el funcionamiento de la sanidad. La batalla en cualquier caso está servida.
Seguro también habrá tiempo para darle vueltas a la polémica surgida estos días después de que el Rey reconociera ante el embajador de México en Madrid que durante la conquista española se produjeron abusos. Ayuso no ha secundado a Felipe VI y ha destacado que con la llegada de los españoles se produjo una época de prosperidad y civilización que culminó en lo que hoy son los países latinoamericanos. Se espera otro día agitado en el hemiciclo madrileño.

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