La cámara del consejo de primera instancia del tribunal de Bruselas ha decidido este martes la apertura de juicio contra el exdiplomático belga Étienne Davignon, de 93 años, por su complicidad en los hechos que condujeron, en 1961, al asesinato de Patrice Lumumba, entonces primer ministro de la actual República Democrática del Congo (RDC). El funcionario, el último superviviente de los 10 ciudadanos belgas que fueron acusados en 2011 por los descendientes de Lumumba, será procesado por su “participación en una empresa criminal conjunta” que llevó al asesinato del político congolés, al considerar la justicia belga que fue “un crimen de guerra imprescriptible”.
Davignon, quien en 1961 era un joven diplomático en prácticas asignado a RDC, que acababa de conseguir la independencia de Bélgica, está acusado de haber participado en el traslado ilegal de Lumumba desde la capital, Léopoldville (hoy Kinshasa), hasta la región de Katanga, en el “trato degradante y humillante” sufrido por el primer ministro y sus compañeros y de haber maniobrado para impedir que tuviera un juicio justo. El tribunal de Bruselas considera que existen suficientes pruebas escritas en télex diplomáticos de la época. El fiscal también solicitó procesar a Davignon por “torturas y tratos inhumanos”.
El político belga, empresario y exvicepresidente de la Comisión Europea Étienne Davignon, en Bruselas en 2013. Thierry Monasse (Corbis via Getty Images)En 1960, Bélgica apoyó la escisión de las regiones congolesas de Katanga y Kasai del Sur con el objetivo de seguir controlando parte de los recursos minerales de su antigua colonia. Lumumba, ganador de las primeras elecciones libres celebradas en el país, recabó entonces el apoyo soviético para enfrentarse a estas regiones separatistas, pero fue detenido, entregado a los rebeldes, torturado y fusilado el 17 de enero de 1961 con la participación directa de agentes belgas. Su cuerpo fue disuelto en ácido. Este asesinato se convirtió en un símbolo global de la persistencia del colonialismo y de la injerencia de las grandes potencias en África.
En 2002, Bélgica reconoció oficialmente su “responsabilidad moral” en este crimen y admitió la participación de sus funcionarios en el mismo. En 2022, como acto simbólico de reparación, Bruselas restituyó a la familia de Lumumba el único resto que quedaba de su cuerpo, un diente que un policía belga recuperó tras la disolución del cadáver. Sin embargo, los hijos del ex primer ministro congolés han seguido adelante con la denuncia que interpusieron en 2011, coincidiendo con el 50 aniversario del asesinato de su padre, en un intento de arrojar luz sobre los hechos y obtener justicia y reparación.
Davignon, quien llegó a ser vicepresidente de la Comisión Europea entre 1981 y 1985, niega los hechos que se lo imputan. La decisión del tribunal belga puede ser objeto de apelación. Los herederos de Lumumba mostraron su satisfacción mediante un comunicado: “Para nuestra familia este no es el final de un largo combate, sino el principio de un acto de justicia que la historia ha exigido durante mucho tiempo”.
Por su parte, Yema Lumumba, nieta del político asesinado, dijo a los medios que el hecho de que haya transcurrido todo este tiempo “no significa que todo haya terminado” ni que sea imposible conocer la verdad. “También es fundamental que el sistema judicial belga comience a asumir sus responsabilidades respecto a lo ocurrido durante la época colonial”, ha dicho la descendiente de Lumumba.

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