¿Cómo se atreve? Greta Thunberg exige ahora petróleo para Cuba

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La activista sueca Greta Thunberg ha vuelto a la palestra abandonando su discurso ecologista para alinearse con uno de los peores regímenes del planeta. Tras alcanzar la fama mundial con su famoso discurso del "¿Cómo se atreven?" en la Cumbre sobre la Acción Climática de la ONU de 2019, Thunberg dedicó su activismo durante los últimos años a la cruzada antiisraelí tras la masacre del 7 de octubre, que culminó con su participación en la flotilla de Gaza de Ada Colau y compañía. Y tras defender a Hamás, ahora ha pasado a hacerlo con la dictadura cubana.

Thunberg ha publicado un vídeo en el que lanza un furibundo ataque contra Donald Trump, llegando al extremo de llamarlo "pedófilo". Se refiere a los bulos que corren contra él en las cloacas de internet y, especialmente, en círculos de extrema izquierda, a cuenta de la desclasificación de los papeles de Epstein. Unos archivos que lo único que explicitan es el intenso odio que el financiero le tenía después de que el ahora presidente cortara toda relación con él a mediados de los años 2000. Otra cosa distinta son, por ejemplo, las revelaciones sobre Noam Chomsky, ídolo de esa misma izquierda desde hace décadas. Chomsky profesó una gran amistad con Epstein años después de que fuera condenado por sus abusos sexuales de menores.

Pero el principal objetivo de las iras de la joven con menos años de escolarización de Suecia ha sido el embargo petrolífero al que el Gobierno estadounidense somete a la isla: "No hay petróleo, no hay dinero, no hay nada". Thunberg ha lamentado que la falta de oro negro ha provocado apagones masivos, hospitales sin electricidad y ambulancias paradas, lo que ha calificado de "acto brutal de castigo colectivo contra el pueblo cubano".

Atrás queda su exigencia del fin inmediato de la extracción y consumo de combustibles fósiles. Ahora la prioridad es que Trump facilite la llegada de hidrocarburos al régimen castrista. Que Thunberg se alinee una vez más con los postulados de la izquierda radical demuestra a las claras que sus manifestaciones medioambientales tenían poco que ver con las consecuencias del cambio climático y mucho con avanzar las causas políticas de la izquierda más extrema. Una vez más se demuestra que todo aquel que reclame luchar contra el calentamiento global y no pida al mismo tiempo que se fomente la energía nuclear en realidad no le importa nada el clima.

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