De la vivienda a la amenaza climática: así ha cambiado la forma de proteger las cosas que nos importan

Hace 1 día 2

En 1976, año en que EL PAÍS llegó a los quioscos, el gran sueño y prioridad de las familias españolas era la consolidación del hogar: el piso en propiedad, el patrimonio familiar construido con décadas de esfuerzo. En aquel momento, el sector seguros ya recaudaba 132.000 millones de pesetas (unos 793 millones de euros), y llegó un punto en el que ya no sólo se trataba de proteger cuatro paredes, sino toda una nueva forma de vida, con aventurados proyectos empresariales, con comodidades inéditas, con inmuebles y bienes materiales en abundancia, que se abría camino y requería ser asegurada. El estado de bienestar.

Esta relación entre progreso y riesgo viene de mucho antes. Hace casi cuatro mil años, un mercader babilonio que preparaba una travesía comercial ya sabía que un imprevisto podía arruinar de un plumazo su empresa. Para protegerse, los antiguos recurrían a un mecanismo recogido en el Código de Hammurabi, el llamado préstamo a la gruesa ventura, un contrato en el que un prestamista costeaba el viaje del comerciante y asumía el riesgo financiero de la misión. Si la expedición llegaba a buen puerto, el prestamista recibía de vuelta el dinero con intereses añadidos; en cambio, si la expedición fracasaba, el prestamista perdía el capital adelantado. Aquel sistema fue una de las primeras formas documentadas de transferencia (o reparto o división) del riesgo.

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Desde Babilonia hasta hoy: el concepto de seguro a lo largo del tiempo

Compartir el riesgo como cuestión de supervivencia

En la Antigüedad, babilonios, griegos, romanos o comerciantes chinos ya idearon fórmulas para repartir las pérdidas entre varias personas. Préstamos marítimos, fondos comunes, diversificación y protección de las mercancías (con mecanismos como el que se recoge en el Código de Hammurabi, en la imagen) sentaron las bases de los tres principios que sigue definiendo el seguro: compartir el riesgo, dividirlo entre el máximo número de entidades posibles y compensar así las pérdidas.

El comercio inventa el seguro moderno

El auge del comercio marítimo hizo del riesgo en un elemento que podía calcularse. Entre los siglos XIV y XVIII, en ciudades como Génova, Venecia o Barcelona, nacieron las primeras pólizas, mientras que en Londres, Lloyd's (en la imagen) impulsó un sistema de corredores que revolucionó la forma de asegurar barcos y mercancías marítimas. Los avances en matemáticas y estadística permitieron, además, calcular las primas con criterios científicos.

La Revolución Industrial multiplica los riesgos

Ferrocarriles, fábricas y grandes ciudades trajeron nuevas oportunidades en el siglo XIX, pero también nuevos peligros. Se popularizaron los seguros para accidentes laborales, catástrofes (en la imagen, un perito de Allianz evalúa los daños del terremoto de San Francisco de 1906), responsabilidad civil o transporte. En este contexto, en 1890 nació Allianz como aseguradora especializada en transporte y accidentes, un reflejo de las necesidades de una economía cada vez más industrializada.

Del patrimonio a la protección social

Ya en el siglo XX, el seguro dejó de ser una herramienta exclusiva del comercio para convertirse en una pieza esencial de la vida cotidiana. Los sistemas públicos de salud y pensiones, junto con la expansión internacional de las aseguradoras, ampliaron la protección frente a los principales riesgos implícitos en la sociedad de masas y el estado de bienestar: el trabajo (como muestra la campaña de Allianz de 1958 que recoge la imagen), la vivienda, el automóvil o la jubilación.

El reto de la anticipación

En la actualidad, el sector afronta desafíos globales como los ciberataques o el cambio climática, con la inteligencia artificial, el análisis de datos o los seguros conectados como herramientas esenciales para anticipar problemas y personalizar coberturas. El seguro evoluciona y pasa de una lógica reactiva —indemnizar después del daño— a una cada vez más preventiva.

Es decir: la historia del seguro es la historia de lo que hemos necesitado proteger según el momento. El comercio marítimo, la industrialización, la expansión del automóvil, el estado de bienestar o la revolución digital, entre otros hitos históricos, han ido ampliando el mapa de riesgos y dirigiendo la brújula de los seguros. Allianz, una compañía alemana nacida en 1890 para cubrir los riesgos del transporte y los accidentes que se multiplicaron en plena revolución industrial, hoy opera en un escenario marcado por la conectividad, la inteligencia artificial y las amenazas climáticas. Lo hace en 70 países, entre los que se cuenta España, donde la compañía tomó su forma actual en 1999, fruto de la integración de varias aseguradoras nacionales. La filosofía, en un mundo acelerado e hiperconectado, es clara: servirse de la innovación para mejorar el servicio y anticiparse al riesgo antes de que suceda.

Una de las primeras agencias de Allianz en Bonn (Alemania), en 1907.

Veit Stutz, CEO de Allianz Seguros, entiende que esta transformación de los riesgos empuja a los seguros a repensarse y abrazar los últimos avances como la inteligencia artificial. Esta evolución de las empresas del sector, sin embargo, no depende únicamente de adoptar la tecnología de turno, sino que descansa en la sana combinación del avance con el conocimiento humano: “La inteligencia artificial no sustituye el talento comercial, lo acelera. Nuestro objetivo es que cada cliente reciba un asesoramiento de mayor calidad y que nuestros mediadores dispongan de las mejores herramientas para conseguirlo”.

La IA es una de las apuestas principales de Allianz, que ha desarrollado en España un modelo de entrenamiento en el que sus agentes se forman mediante avatares basados en el algoritmo, capaces de personificar diferentes roles para reproducir situaciones reales de asesoramiento y venta. Tal ha sido el éxito del programa que varios directivos de distintos países han viajado a Madrid para tratar de replicar este sistema en sus mercados: “Que esta iniciativa nacida en España se haya convertido en referencia para el Allianz demuestra nuestra capacidad de innovar y generar valor desde aquí”, explica Stutz.

1890

Retrato de Carl Von Thieme, uno de los fundadores de Allianz

De asegurar transportes y accidentes…

Allianz nació en Berlín el 5 de febrero de 1890 de la mano del actuario Carl Von Thieme (en la imagen) y el banquero Wilhelm Finck. Con un capital inicial de cuatro millones de marcos, comenzó ofreciendo seguros de transporte y accidentes en plena revolución industrial, cuando el crecimiento económico propició riesgos inéditos que requerían nuevas formas de protección. La empresa alemana se expandió con velocidad: en 1929 ya operaba en 30 países y, en 1956, se convirtió en la primera empresa privada europea en incorporar un ordenador IBM650, un hito que anticipaba la transformación tecnológica que estaba por llegar.

2026

Fotografía del estadio del FC Bayern de Múnich, club de fútbol alemán

…a asegurar un mundo conectado y en peligro climático

Hoy, 136 años después, Allianz se ha convertido en uno de los principales grupos aseguradores y gestores de activos del mundo: está presente en cerca de 70 países, cuenta con alrededor de 97 millones de clientes particulares y empresas y supera los 156.000 empleados, además de patrocinar a múltiples entidades (como el estadio del FC Bayern de Múnich, club de fútbol alemán, en la imagen). El objetivo es repensar la protección del ciudadano frente a las dos amenazas más acuciantes de nuestro tiempo: los ciberataques (2.000 millones de dólares en primas en todo el mundo) y el impacto del cambio climático (con unas pérdidas aseguradas por catástrofes naturales que rondan los 130.000 millones de dólares anuales desde 2020.

Otro ejemplo muy gráfico de aplicación de la IA en Allianz es el que explica Victoria Medina, CTDO (jefa de tecnología) de la empresa: “Tenemos un proyecto al que coloquialmente llamamos Minority Report [como aquella película de ciencia ficción en la que Tom Cruise tenía el poder de anticiparse a los crímenes] que nos permite solventar la insatisfacción de los clientes antes de que se produzca”. ¿Cómo? “Gracias a la IA, podemos detectar cuando un cliente no está contento por cómo se está gestionando un siniestro, o recibir una alerta cuando la resolución de un siniestro se está demorando. Así, nos anticipamos antes de que el cliente nos llame enfadado, lo que propicia una gestión más rápida y ágil”, detalla Medina.

De la reacción a la anticipación: el nuevo paradigma de los seguros

Los riesgos a asegurar han ido cambiando a raíz del desarrollo tecnológico y los nuevos hábitos de consumo. Fenómenos como la exposición a los ciberataques, la vulnerabilidad de la identidad digital o el incremento de catástrofes meteorológicas extremas exigen hoy un paradigma distinto en el que ya no basta con indemnizar el daño: se busca prevenirlo antes de que se produzca.

Para abordar esta nueva realidad, Allianz está desarrollando y recurriendo a sistemas de vanguardia, con más de 600 aplicaciones de IA escalables que se sirven de la gran masa de información que generan los dispositivos conectados para fijar precios, evaluar riesgos o agilizar la gestión de los siniestros. El resultado: una protección en tiempo real, inteligente y a medida de cada persona. Un capítulo en el que la compañía aseguradora ha invertido cerca de 6.500 millones de euros en 2025.

El cliente tiene que poder acceder como y cuando quiera a nosotros. Si tiene que contratar una póliza a las once de la noche, debe ser posible hacerlo de forma rápida y sencilla”

Veit Stutz, CEO de Allianz

Veit Stutz, CEO de Allianz, incide en cómo la IA está redefiniendo el mundo de los seguros a pasos agigantados: “Estamos pasando de compensar daños a anticipar riesgos, de cubrir problemas a prevenirlos. Queremos acompañar a las personas en momentos de incertidumbre”. En esta misma línea, Victoria Medina enfatiza la noción de tecnología al servicio del cliente: “Nos enfrentamos a un contexto marcado por la aceleración tecnológica y a clientes cada vez más exigentes. La esencia del trabajo no ha cambiado, pero podemos ser más eficaces apoyándonos en la innovación y las nuevas tecnologías”.

Así, Allianz ha desarrollado con éxito una solución que monitoriza en tiempo real más de 50 millones de hectáreas de terreno en España para prevenir incendios mediante el uso de IA, observación satelital avanzada y modelos predictivos. Esta solución, creada en colaboración con la empresa Satellites on Fire, es capaz de reducir el tiempo de detección en una media de 35 minutos e identificar hasta un 30% más incendios. Además, los datos que acumula esta herramienta sirven para avisar al cliente cuando sus bienes asegurados se encuentren próximos a focos de potencial propagación.

El objeto de nuestras preocupaciones, aquello que queremos proteger, ha mutado de forma constante al ritmo de la propia sociedad. Si hace cuatro mil años el reto era salvaguardar una mercancía babilónica en alta mar y hace medio siglo salvaguardar la vivienda, hoy la prioridad es la seguridad digital o la resiliencia climática. Dentro de esta gran transformación, la tecnología no altera el fin último del seguro, pero sí le proporciona un nuevo poder: la capacidad de otorgar una protección previsora, proactiva e inteligente que vaya por delante del siniestro.

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