Delcy Rodriguez se aleja del círculo de Maduro pero mantiene el mismo aparato represor

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Delcy Rodríguez ha vuelto a hacer un movimiento que apunta a algún requerimiento "sugerido" por Washington dentro de los contactos que la administración de Donald Trump mantiene con el ejecutivo venezolano.

Esta vez ha destituido a Vladimir Padrino López, un hombre muy cercano a Nicolás Maduro, hoy encarcelado en Nueva York, además de otros cambios dentro del Ejecutivo. El ahora exministro de Defensa siempre fue señalado como uno de los principales responsables de la represión y acoso contra la oposición que han dejado cientos de detenidos y torturados en los últimos años.

Sin embargo, esto no parece haber contentado a sectores que vigilan de cerca los movimientos del régimen. Es así como la ONG Provea subrayó que la designación del general en jefe Gustavo González López como sucesor de Padrino López mantiene "intacta la estructura represiva" del Estado, tras recordar que la Misión de Determinación de los Hechos de la ONU lo señaló en 2018 por detenciones arbitrarias.

A través de X, la ONG dejó muy clara su postura: "Reciclaje de impunidad" y agregó que se trata de "la continuidad del mismo aparato con otro título". Concluye que "no puede haber reinstitucionalización real mientras quienes dirigieron la represión conserven cuotas de poder. Desmantelar ese aparato es una condición mínima para cualquier proceso creíble de cambio en Venezuela".

Reciclaje de impunidad.

La designación de Gustavo González López como ministro de Defensa mantiene intacta la estructura represiva de Venezuela.

González dirigió el SEBIN de 2014 a 2018 y de 2019 a 2024. Bajo su dirección, el SEBIN ejecutó detenciones arbitarias y torturas,… https://t.co/ndfwAwW6pF

— PROVEA (@_Provea) March 18, 2026

La relación de González López con el chavismo no es nueva. Con la llegada de Delcy Rodríguez fue nombrado comandante general de la Guardia de Honor Presidencial y jefe de la Dirección de Contrainteligencia Militar (DGCIM). En 2006 fue designado por Hugo Chávez como jefe del Metro de Caracas para luego encabezar la Quinta División de Infantería de la Selva, dirigir la Milicia Bolivariana desde 2011 y después la dirección del temido Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) en 2014, un año en el que las protestas contra la dictadura aumentaron y dejaron decenas de muertos producto de la represión chavista, por lo que fue denunciado por violaciones a los derechos humanos, torturas, y detenciones de opositores. Esto le trajo sanciones por parte de EEUU, la Unión Europa y Canadá.

De hecho, según recuerda Univisión, en 2020 una misión de la ONU presentó un informe en el que apuntaba "motivos razonables para creer" que el nuevo ministro de Defensa "tuvo conocimiento, participó y contribuyó en la comisión de graves violaciones y delitos contra opositores políticos focalizados al Gobierno que tuvieron lugar en el SEBIN a partir de 2014, incluyendo detenciones arbitrarias y torturas y tratos crueles, inhumanos y degradantes, incluyendo actos de violencia sexual".

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