Dembélé firma una obra de arte que da la vuelta al mundo

Hace 2 días 1

Ousmane Dembélé ha firmado este fin de semana uno de los goles de la temporada en la Ligue 1, digno del Premio Puskas. El extremo francés decidió el duelo entre el Paris Saint-Germain y el Lille con una acción individual de enorme calidad que desató la ovación del Parque de los Príncipes y confirmó su excelente momento de forma en el campeonato francés.

Corría la segunda mitad, en el minuto 64, cuando el Mosquito recibió el balón en el costado derecho, aparentemente lejos de la zona de peligro. El Lille había conseguido contener durante muchos minutos el dominio territorial del PSG, bien plantado atrás y sin conceder apenas espacios.

Sin embargo, bastaron unos segundos de inspiración del internacional francés para romper el partido. Dembélé encaró a su par, lo superó con un primer cambio de ritmo y, ya en conducción hacia dentro, dejó atrás a un segundo defensor con un regate seco y preciso. Tras perfilarse con la izquierda, soltó una increíble vaselina de auténtico crack para sorprender a todos, incluyendo al guardameta turco Berke Özer.

Un gol que resume a la perfección lo que es Dembélé cuando el físico y la confianza le acompañan: desborde, velocidad, descaro y una ejecución final tan estética como eficaz. No fue solo una acción bella, sino también decisiva, ya que permitió al PSG inclinar definitivamente un partido que se había vuelto espeso y táctico por momentos, antes de que el conjunto parisino acabara ganando por 3-0, merced al tanto de Bradley Barcola en el descuento (m.93).

Luis Enrique, muy atento a la evolución del extremo desde su llegada a París, volvió a apostar por él como una de las piezas clave del ataque. El técnico asturiano ha logrado darle continuidad y libertad en el juego, dos factores que históricamente han marcado la carrera de Dembélé. Frente al Lille, el ex del Barcelona fue el jugador más desequilibrante del encuentro, constantemente buscado por sus compañeros y temido por la defensa rival.

Más allá del gol, Dembélé dejó una actuación completa. Participó en la elaboración, ofreció apoyos constantes y no rehuyó el esfuerzo defensivo cuando el equipo lo necesitó. Su influencia fue creciendo con el paso de los minutos, hasta que terminó por marcar la diferencia con una jugada que levantó al estadio de sus asientos.

Este gol supone un nuevo impulso para el atacante francés, que atraviesa uno de los tramos más regulares de su carrera. Las lesiones, su gran enemigo en el pasado, parecen darle tregua, y su continuidad sobre el césped se está traduciendo en rendimiento y confianza. En París celebran no solo el tanto, sino la sensación de tener a un jugador diferencial en plenitud.

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