EEUU exige la dimisión del dictador Díaz-Canel a los negociadores del régimen cubano

Hace 2 días 3

"La Administración Trump busca derrocar a Miguel Díaz-Canel", asegura el diario estadounidense The New York Times en un artículo en el que cita cuatro fuentes cercanas a las conversaciones entre Estados Unidos y Cuba sobre el futuro de la isla caribeña, que el dictador comunista —de 65 años— reconoció por primera vez el pasado viernes pese a que el presidente norteamericano las anunció a finales del pasado mes de enero.

Dichas fuentes aseguran que los estadounidenses han exigido la dimisión del mandatario cubano a los negociadores del régimen, pero de momento no están presionando para que se tomen medidas contra los miembros del clan Castro. La prioridad sería propiciar "cambios económicos estructurales en el país que el Sr. Díaz-Canel, a quien los funcionarios consideran un intransigente, difícilmente apoyaría", señala uno de los testimonios.

Algo que encaja con el hecho de que el Gobierno caribeño ha anunciado distintas medidas de aparente apertura económica en las últimas horas, como la posibilidad de que los cubanos en el extranjero puedan invertir y ser propietarios de negocios en la isla anunciada por Óscar Pérez-Oliva Fraga en NBC News. Esto podría responder a un intento a la desesperada de Díaz-Canel por mantenerse en el poder o indicar que Trump ya tiene realmente su 'Delcy (Rodríguez)' para Cuba.

🚨I ÚLTIMA HORA: El viceprimer ministro de Cuba; Óscar Oliva Fraga se rinde ante EEUU y dice que Cuba quiere tener relaciones fluidas con Estados Unidos. Trump tiene al régimen comunista de Cuba de rodillas. 🇺🇸🇨🇺 pic.twitter.com/l0FLxplPgT

— Eduardo Menoni (@eduardomenoni) March 17, 2026

Pérez-Oliva es uno de los nombres que suena como sucesor de Díaz-Canel en un escenario de transición hacia la democracia en Cuba. El sobrino-nieto de Fidel y Raúl Castro es un hombre del régimen sin el peso de apellido relacionado con siete décadas de represión en el país. En cualquier caso, lo que una de las fuentes mencionadas por el NYT sugiere es que Trump no estaría dispuesto a renunciar a la destitución del actual dictador, que le daría al presidente estadounidense una importante "victoria simbólica".

Trump quiere la cabeza del dictador

"Le permitiría decirle al público estadounidense que ha derrocado al líder de un gobierno de izquierda que se oponía desde hacía mucho tiempo a Estados Unidos, como ya lo hizo en Venezuela", recoge el diario. Pero, vaticina esta fuente, la nueva situación decepcionaría a "aquellos que desean una transformación política radical en Cuba". "Los legisladores cubanoamericanos en el Congreso y los políticos en Florida", considera, "podrían exigirle al Sr. Trump que tome más medidas".

De ahí que los negociadores estadounidenses pretendan también "que Cuba acepte destituir a algunos funcionarios veteranos que siguen comprometidos con las ideas de Fidel Castro" y "presionen para la liberación de los presos políticos, un objetivo político de larga data de Estados Unidos". En definitiva, las conversaciones se centrarían en lograr que la isla "abra gradualmente su economía a los empresarios y empresas estadounidenses —sentando las bases para un estado satélite—, al tiempo que se consiguen algunas victorias políticas simbólicas para que el Sr. Trump las anuncie".

¿Quién tomará el poder?

"Estados Unidos ha dado a entender que no se puede llegar a ningún acuerdo mientras él esté al mando", insiste la fuente en referencia a la deriva de las negociaciones, en las que —asegura— Raúl Guillermo Rodríguez Castro, el nieto favorito de Raúl Castro —conocido como 'el Cangrejo'—, ha sido sido clave. Él habría hablado directamente con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, y el testimonio cree que seguirá siendo una pieza importante del Gobierno cubano tras la salida de Díaz-Canel.

En cualquier caso, Trump empieza a impacientarse y no ha dudado en dar otro ultimátum al régimen castrista: "llegaremos a un acuerdo o haremos lo que sea necesario". El presidente estadounidense sigue fantaseando con la posibilidad de tomar Cuba. "Sería un gran honor", decía este lunes. Hace unas semanas apuntaba que la acción podría ser "amistosa". Pero ahora ya le da lo mismo si lo es o no, lo que quiere es que el cambio llegue. "Liberarla o tomarla, podría hacer lo que quisiera con ella", sentenció.

Leer el artículo completo