Demasiada incertidumbre para tomar decisiones. Todavía. Y todo apunta que las próximas serán al alza. El Banco Central Europeo (BCE) ha decidido mantener este jueves, por sexta vez consecutiva, los tipos de interés sin variaciones, con el de referencia de los depósitos en el 2%.
“La guerra en Oriente Próximo ha creado riesgos al alza para la inflación y a la baja para el crecimiento económico, que hacen que las perspectivas sean mucho más inciertas”, alerta la entidad en su nota. “Tendrá un impacto importante en la inflación a corto plazo debido al encarecimiento de los precios de la energía”, señala.
Las nuevas proyecciones de los expertos del BCE incorporan excepcionalmente la información obtenida hasta el 11 de marzo, fecha de cierre posterior a la habitual. En el escenario de referencia se estima que la inflación general se situará, en promedio, en el 2,6 % en 2026, el 2,0 % en 2027 y el 2,1 % en 2028. La inflación se ha revisado al alza en comparación con las proyecciones de diciembre, especialmente para 2026, debido a la subida de los precios de la energía como consecuencia de la guerra en Oriente Próximo.
En estos momentos, la tasa de inflación se sitúa en el 1,9% en febrero del 2026, por encima del 1,7% de enero. Las expectativas apuntan a un crecimiento más elevado de los precios, después que el precio del barril de Brent haya aumentado más del 50% desde el estallido de la guerra en Irán. Este jueves rozaba los 115 dólares.
Los expertos del BCE prevén que el crecimiento económico se situará, en promedio, en el 0,9 % en 2026, el 1,3 % en 2027 y el 1,4 % en 2028, lo que implica una revisión a la baja, sobre todo para 2026, debido a los efectos de la guerra en los mercados de materias primas, en las rentas reales y en la confianza en todo el mundo.
De esta manera, al quedarse quieta, la institución que preside Christine Lagarde parece seguir las recomendaciones del Banco Internacional de Pagos (BIS), que esta semana instó a los bancos centrales a no sobrerreaccionar al elevar el precio del dinero, cuando los fenómenos de alza de precios pueden ser temporales. Este miércoles la Reserva Federal de Estados Unidos tampoco se atrevió a mover ficha, aunque en su caso los tipos son más altos y el mercado está convencido de que, más tarde que pronto, habrá una bajada.
Esta política de “esperar y ver” y de fijarse en los datos no tranquiliza al mundo económico. De hecho, entre algunos analistas empieza a difundirse el temor de que la eurozona caiga en la estanflación, una fase de bajo crecimiento económico y alza de los precios.
El BIS reclama prudencia, pero otros analistas creen que el BCE no puede esperar demasiado en subir los tipos
Para Eric Dor, director de estudios de la IESEG School of Management de la Universidad de Lille, se corre el riesgo de que una eventual política restrictiva del Banco Central Europeo no sea muy efectiva. Porque, en su opinión, estamos ante una clara situación de inflación causada por una crisis de oferta, en este caso, de la energética, por las disrupciones del conflicto.
“Esta política de subir tipos puede funcionar cuando los precios suben demasiado porque la demanda es muy fuerte. El problema es que, en la actualidad, la inflación será impulsada por el aumento de los costes energéticos. Aun así, el BCE considera que subir sus tipos de interés demostrará su firme determinación de combatir la inflación, reduciendo así las expectativas de inflación futura de los agentes económicos y, en consecuencia, la inflación real. Sin embargo, la demanda caerá en la zona del euro independientemente de lo que el BCE decida respecto a sus tipos de interés clave. Al final, el retorno a niveles normales de inflación requerirá una bajada de los precios de la energía”, comentaba Dor en una nota.
Si estamos ante una inflación de oferta, hay riesgo de sufrir una estanflacíon
Sea efectiva o no esta política monetaria más restrictiva que se auncia en las próximas semanas, según los economistas de Oxford Economics el BCE no tiene mucho tiempo que perder, como ya ocurrió durante la crisis de la guerra de Ucrania, cuando el banco central tardó en responder ante el crecimiento de los precios. “Las expectativas de inflación en la eurozona ahora reaccionan con mayor intensidad a las fluctuaciones de los precios de la energía que antes de la crisis de 2022, lo que refuerza la opinión de que la política monetaria podría tener que ser más reactiva en una era de frecuentes perturbaciones de la oferta. Si bien es improbable que el repunte de la inflación previsto sea comparable al de 2022, creemos que el Banco Central Europeo probablemente actuará con mayor rapidez”, apuntan en una nota.
Como dato curioso, han detectado que la búsqueda de la palabra “inflación” en Google son aún más elevadas de lo que estaban antes de 2022. El espectro de la inflación sigue rondando y nunca se ha ido del todo.
Habrá actualizaciones

En La Vanguardia desde el 2000. Especializado en Economía internacional, ha cubierto como enviado el Foro Económico de Davos, la OMC o el BCE. Licenciado en Derecho en Roma, Master en Periodismo UB/, PDD del IESE. Premio AECOC.

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