El Bodo Glimt obtuvo este martes la primera victoria de su historia en la máxima competición de clubes. No lo ayudó el frío glacial, que no hizo en la extremada ciudad noruega de Bodo, al norte del círculo polar ártico. No precisó del general invierno en una noche serena que apenas registró un grado bajo cero. Le bastó con el estado alarmante de su rival, el Manchester City. El equipo de Pep Guardiola fue zarandeado. Un juguete en manos de cuatro amigos: Ole Blomberg, Petter Hauge, Hakon Evjen y Kasper Hogh. Entre los cuatro se fabricaron tres goles que pudieron ser cuatro o cinco, ante la incompetencia general de la defensa del equipo inglés. Entre los cuatro hicieron historia. Desde 2007 no se producía una victoria noruega en Champions.
BGBodø/Glimt
3
Nikita Haikin, Odin Bjørtuft, Fredrik Sjøvold, Fredrik Bjørkan, Jostein Gundersen, Jens Petter Hauge, Sondre Fet (Isak Määttä, min. 81), Håkon Evjen (Ulrik Saltnes, min. 75), Patrick Berg, Ole Didrik Blomberg (Sondre Auklend, min. 74) y Kasper Høgh (Andreas Helmersen, min. 74)
MNCM. City
1
Gianluigi Donnarumma, Abdukodir Khusanov, Rayan Aït-Nouri, Nico O'Reilly, Max Alleyne, Rodri, Tijjani Reijnders, Rico Lewis, Erling Haaland, Rayan Cherki y Phil Foden (Omar Marmoush, min. 69)
Goles 1-0 min. 21: Kasper Høgh. 2-0 min. 23: Kasper Høgh. 3-0 min. 57: Jens Hauge. 3-1 min. 59: Mathis Cherki
Arbitro Sven Jablonski
Tarjetas amarillas Rodrigo (min. 60), Mathis Cherki (min. 92)
Tarjetas rojas Rodrigo (min. 61)
El City está en un grave aprieto. Más allá de la clasificación directa para octavos, que se le puede complicar. El gran problema es que le faltan jugadores. Los más de 500 millones de euros invertidos en fichajes desde 2024 para regenerar la plantilla no han sido suficientes o han caído en saco roto. La excursión noruega resultó reveladora de una inercia declinante.
Desde que Rodri comenzó a recuperarse de su larga lesión y regresó al equipo titular, el 4 de enero ante el Chelsea, el City no ha vuelto a ganar un partido de Premier porque ese día ocurrió una desgracia que la plantilla no subsana. Contra el Chelsea se lesionaron Gvardiol y Ruben Dias, se sumaron a las bajas de Stones y Nunes, y los mejores defensas con mucha diferencia, se quedaron en la enfermería. La sanción de Bernardo Silva en la última jornada de Champions sacó el penúltimo tornillo de la carrocería del equipo. Rodri se quedó solo en Noruega. O peor, muy mal acompañado por centrales temblorosos, mediocampistas despistados, o irresponsables, y atacantes demasiado envanecidos para echar una mano.
“Nos faltan jugadores importantes en algunos puestos importantes y nos faltó solidez”, dijo Guardiola, suspirando tras el partido. “Ellos nos hacían transiciones muy rápidas, típicas del fútbol del norte de Europa, con balones de adentro hacia afuera. Nos pillaban la espalda y nos hacían sufrir. Desde que dejamos atrás el 2025 estamos en un momento en el que todos los pequeños detalles se vuelven en nuestra contra y todo nos sale mal”.
El City venía de empatar con el Chelsea (1-1) y el Brighton (1-1), y de caer ante el United (2-0). El Bodo, campeón de las últimas cuatro ligas noruegas, había empatado tres y había perdido tres partidos en lo que llevaba de Champions. Frente al City se encontraron con una autopista hacia la gloria. Primero en el minuto 22, después en el 24. Primero con un despeje de los centrales, un pelotazo a la nada. Segundo con otro despeje de los centrales. No fueron envíos. Fueron lanzamientos desesperados. El primer balón cayó como un meteorito en el campo visitante. Si hubiera abierto un cráter, Hogh, el punta, habría caído en él. Nadie advirtió que hubiera peligro en la acción pero Max Alleyne, el canterano que ha sustituido a Gvardiol, se lanzó como un avión para intentar anticipar a su rival. Hogh se le escapó, jugó para Blomberg, y ni Khusanov ni O’Reilly pudieron evitar que se les revolviera en el área y asistiera a Hogh, plácidamente listo en el segundo palo. Nadie lo molestó cuando metió el 1-0.
El 2-0, dos minutos después, fue una jugada calcada. Esta vez el joven Alleyne hizo un primer movimiento para controlar la pelota mirando a su portería y mientras acomodaba el cuerpo lo sorprendió Hague. El enganche robó, entregó a Hakon Evjen, y este enérgico volante asistió a Hogh, otra vez solo en el segundo palo para rematar a Donnarumma, esta vez con un toque de clase ante la desesperación de Khusanov.
Resultó evidente que los centrales del City estaban táctica y anímicamente desbordados. Fue asombrosa la parsimonia conque los contemplaron aquellos que se suponía que debían hacer la transición a toda velocidad para socorrerlos. Rico Lewis, Reinjders, Ait-Nouri y O’Reilly observaron el espectáculo como viandantes ante un incendio. En cuanto a los atacantes, respondieron con gestos de abatimiento. Haaland, Foden y Cherki debieron pensar que a ese paso no les bastaría ni con meter diez. Cualquier cosa que hiciera el Bodo, acabaría en gol.
Rodri, agotado y expulsado
Rodri, que todavía no está físicamente en plenitud, se sintió obligado a correr por cuatro. Durante un rato, su reacción fue multiplicarse. Lo mismo se metía entre sus centrales para intentar equilibrar que procuraba darle velocidad al ataque combinando entre líneas a un paso del área del Bodo. El desgaste del español se hizo evidente en la segunda mitad. Pronto se le vio desesperado ante compañeros incapaces de reaccionar rápido, ni de girarse, ni de buscar el desmarque a la profundidad en una dinámica de obcecación total. Evjen tuvo el 3-0 en el pie derecho. Desvió Donnarumma con la punta del pie. Luego el VAR tuvo que intervenir para anularle un gol al propio Evjen por fuera de juego: no fue 3-0 por un pelo. Pero la obstinación de Evjen produciría más beneficios.
Fue cerca de la hora de partido cuando el volante noruego le robó un balón a Rodri, que ya iba ciego, y se lo entregó a Hauge, autor del tercero cuando faltaba media hora para el final y más sufrimiento para el City. El 3-1 de Cherki no alivió los desequilibrios de su equipo ni la soledad de Rodri, que fue dos veces amonestado con tarjeta amarilla en dos jugadas sucesivas. Su expulsión expone al City a un desenlace más inesperado de lo que cabe en la última jornada de la liguilla, la semana que viene contra el Galatasaray en el Etihad.
El Aspmyra Stadion, un reducto de poco más de 8.000 espectadores vivió este martes la que probablemente sea su noche más feliz. La hinchada noruega no salía de su incredulidad cuando el árbitro pitó el final. En 2017 subieron a la primera división noruega por primera vez y ahora, con seis puntos, están en la frontera de meterse en la siguiente fase de la Champions. Tendrán sus opciones siempre que le ganen al Atlético en el Metropolitano, el miércoles que viene.
Clasificación
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24
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7 | 6 | 2 | 1 | 3 |
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25
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7 | 6 | 2 | 1 | 3 |
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26
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6 | 7 | 1 | 3 | 3 |
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27
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6 | 6 | 2 | 0 | 4 |
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28
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6 | 6 | 1 | 3 | 2 |
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2
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15 | 6 | 5 | 0 | 1 |
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3
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13 | 6 | 4 | 1 | 1 |
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4
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13 | 7 | 4 | 1 | 2 |
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5
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13 | 6 | 4 | 1 | 1 |
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6
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12 | 6 | 4 | 0 | 2 |

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