El sector agrario intensifica la voz de alarma. Y lo hace justo cuando el Gobierno se prepara para anunciar su paquete de medidas para intentar paliar el impacto económico de la guerra de Irán. Las organizaciones de agricultores y ganaderos advierten de que el campo ya soporta un sobrecoste millonario y reclaman respuestas urgentes antes de que la situación se agrave aún más.
Según estimaciones de Asaja, el conflicto iniciado el pasado 28 de febrero ha generado un impacto económico de hasta 100 millones de euros al sector agrario. Y cada día que pasa, la factura sigue creciendo, con un coste adicional que oscila entre los 2,4 y los 5,8 millones diarios.
El gran problema es la subida del precio de los insumos básicos. El gasóleo agrícola se ha disparado cerca de un 28% y los fertilizantes han subido más de un 40%, según estimaciones del Ministerio de Agricultura. En el caso de la urea, uno de los productos más utilizados en el abonado, el precio ronda ya los 600 euros por tonelada.
Esta escalada llega, además, en uno de los momentos más delicados del año: la campaña de abonado de cobertera, cuando la demanda de fertilizantes alcanza su punto máximo. Ahora mismo los cultivos más afectados son los cereales y las oleaginosas, que dependen en gran medida de estos productos.
De hecho, las organizaciones agrarias coinciden en señalar que el cereal es, a día de hoy, el cultivo más perjudicado. Su precio está subiendo en las lonjas. También empiezan a notar el golpe otros sectores como los cítricos o la horticultura intensiva, muy dependientes de la energía.
Dificultades para exportar
A este escenario se suma la incertidumbre en los mercados internacionales. El encarecimiento del transporte marítimo, los retrasos en las rutas comerciales y la escasez de contenedores están añadiendo más presión sobre los costes. Incluso hay preocupación por posibles dificultades para exportar a destinos clave en Oriente Medio, como en el caso de las forrajeras.
Con este telón de fondo, las organizaciones agrarias han intensificado sus demandas al Ejecutivo. Reclaman medidas como rebajas fiscales, ayudas directas o bonificaciones para aliviar el impacto de los costes. Este viernes conocerán hasta qué punto les escucha el Gobierno, que ya ha descartado algunas propuestas, como la bajada del IVA de los alimentos, pero sí está abierto a bajar los impuestos al combustible solo al sector del campo y del transporte por carretera.

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