Muchas personas colocan un plato bajo las macetas para evitar que el agua manche el suelo o los muebles. Sin embargo, dejar agua acumulada de forma permanente es uno de los errores más frecuentes en el cuidado de las plantas.
Aunque parezca que así siempre tendrán agua disponible, el exceso de humedad puede terminar debilitándolas e incluso provocar que mueran. De hecho, el principal problema es que las raíces no solo absorben agua y nutrientes, sino que también necesitan oxígeno.
Cuando el plato permanece lleno, el agua vuelve a subir hacia el sustrato por capilaridad y mantiene la tierra constantemente empapada. Al desaparecer el aire de los poros del suelo, las raíces se asfixian y dejan de funcionar correctamente. Como consecuencia, la planta puede presentar hojas amarillas, marchitas o un crecimiento muy lento.
Aparecen hongos y pudrición
El exceso de agua crea el ambiente perfecto para la aparición de hongos responsables de la pudrición de las raíces.
Una vez que las raíces comienzan a deteriorarse, la planta pierde la capacidad de absorber agua y nutrientes, por lo que su estado empeora rápidamente. En muchos casos, cuando los síntomas son visibles, el daño ya es difícil de revertir.
Pero no solo eso sino que el agua estancada bajo la maceta también atrae insectos, especialmente los conocidos mosquitos del sustrato. Estos pequeños insectos aprovechan la humedad para poner sus huevos y sus larvas pueden alimentarse de las raíces más jóvenes, debilitando todavía más la planta. Además, durante el verano, los platos con agua pueden convertirse en un foco para otros mosquitos.
Cómo usar correctamente el plato
Los expertos aclaran que el plato no es el problema, sino el agua acumulada.
La recomendación es regar con normalidad, dejar que el exceso de agua escurra durante unos 15 o 20 minutos y, después, vaciar completamente el plato. De esta forma, el sustrato conserva la humedad necesaria, pero las raíces vuelven a disponer de oxígeno.
Otra opción muy utilizada consiste en colocar una capa de piedras, grava o arcilla expandida dentro del plato. La maceta queda ligeramente elevada y no entra en contacto directo con el agua acumulada, mientras que la evaporación ayuda a aumentar la humedad ambiental, algo beneficioso para plantas tropicales como los helechos o las calateas.
La clave está en el equilibrio
Los especialistas recuerdan que cuidar una planta no significa mantener la tierra siempre empapada.
Lo importante es encontrar el equilibrio entre agua y oxígeno para que las raíces puedan desarrollarse con normalidad.
Un gesto tan sencillo como vaciar el plato después de cada riego puede marcar la diferencia entre una planta sana y una con problemas de pudrición o plagas.

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