El extraño caso del estrecho de Ormuz

Hace 1 día 1

Cuando los Estados Unidos necesitaban a sus aliados para cumplir una misión militar no recurrían a nosotros porque ellos no fueran capaces con sus medios de ejecutarla. Ningún destacamento europeo fue decisivo para ninguno de los Bush en Irak, sino que lo crucial fue el apoyo moral. Donald Trump desprecia hoy esta clase de diplomacia y afirma que el Ejército de los Estados Unidos no necesita a los europeos para alcanzar ningún objetivo que se proponga.

Bien. Así están las cosas. O así estaban. Porque, cuando Irán decidió cerrar el estrecho de Ormuz, Donald Trump se lanzó a exigir ayuda y a amenazar a quien se niegue a prestarla. Sin embargo, hay dos preguntas que se contestan solas. ¿Es posible que el Pentágono no previera la probabilidad de que, atacado Irán, éste cerrara el estrecho de Ormuz? Naturalmente que el Departamento de Guerra norteamericano sabía que esto podía ocurrir. No sólo eso, sino que ha sido esta posibilidad la que ha hecho que durante casi cincuenta años los militares estadounidenses hayan estado desaconsejando cualquier operación militar contra Irán de largo alcance. ¿Es posible que, siendo el Ejército de los Estados Unidos incapaz de reabrir por sí solo el estrecho, pueda en cambio hacerlo si los enanos europeos le ayudamos a hacerlo? En absoluto. Si es posible reabrir el paso sin contar con la voluntad de Irán, el ejército norteamericano tendrá el modo y los medios para hacerlo. Si no es posible, porque militarmente no haya forma de conseguirlo, la ayuda que le pudiera prestar cualquier otro ejército, incluido el chino, sería irrelevante desde el punto de vista táctico.

De forma que una de dos. O el estrecho de Ormuz puede reabrirse con medios militares y lo que quiere Donald Trump es que seamos los europeos los que paguemos la factura, puesto que somos nosotros los principales perjudicados por su cierre y él no quiere incurrir en el gasto en vidas y en medios que haría falta para cumplir una misión cuyo éxito favorece esencialmente a otros. O bien, como es lo más probable, el estrecho de Ormuz no puede ser reabierto con medios militares sin derrotar por completo a Irán y entonces lo que está haciendo Donald Trump es pedir una ayuda que sabe que le será negada para utilizar nuestro rechazo de hoy como pretexto para no tener él que acudir mañana en nuestro auxilio si, por ejemplo, fuéramos atacados por Vladimir Putin.

Si es lo primero, querrá decir que la relación con Estados Unidos está rota porque es Donald Trump, y no Teherán, el causante de la crisis y es él quien, disponiendo de los medios suficientes para resolverla, no quiere hacerlo. Y si como es lo más seguro se trata de lo segundo, lo estará aún más porque significa que Donald Trump no quiere tener la obligación de protegernos cuando seamos atacados y está proveyéndose de una justificación para no tener que hacerlo. En cualquier caso, la conclusión es sólo una: debemos rearmarnos si queremos preservar nuestra independencia. Y la realidad es que, a pesar de los muchos motivos que vamos teniendo para hacerlo desde enero del año pasado, los europeos seguimos sin hacer nada.

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