El juicio al cardenal Becciu tendrá que repetirse por irregularidades

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Francesco Olivo

Roma. Corresponsal

17/03/2026 18:43 Actualizado a 17/03/2026 19:19

El juicio del siglo en el Vaticano tendrá que repetirse. La condena del cardenal Angelo Becciu por la compraventa fraudulenta de un edificio en el centro de Londres queda en suspenso tras la decisión de este martes de la corte de apelación del Vaticano, presidida por el arzobispo español Alejandro Arellano Cedillo, que ha detectado irregularidades en el proceso: el promotor de justicia, el fiscal de la Santa Sede, no presentó todas las pruebas documentales, en particular mensajes de WhatsApp.

Problemas formales que se vuelven sustanciales por sus efectos: el proceso que había marcado la apuesta por la transparencia financiera impulsada por el papa Francisco deberá comenzar de nuevo desde el principio, en primera instancia.

El escándalo Becciu estalló en el 2019, cuando salió a la luz el agujero financiero provocado en las arcas vaticanas por la compra de un edificio en el corazón de Londres, en Sloane Avenue, antigua sede de las galerías Harrods, en el exclusivo barrio de Chelsea.

Becciu, que siempre se ha declarado inocente de los cargos de estafa, malversación y abuso de oficio, fue condenado el 16 de diciembre del 2023 a cinco años y seis meses de prisión, además de la inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos y una multa de 8.000 euros.

Fue el propio papa Francisco quien, mediante un decreto específico, amplió los poderes del promotor de justicia, Alessandro Diddi. Decisiones muy cuestionadas por las defensas, aunque no han sido anuladas por el tribunal. El presidente decretó la reanudación del juicio en su fase oral, en el que fueron condenadas nueve personas, incluido Becciu.

La primera audiencia del nuevo juicio está prevista para el 22 de junio, aunque servirá únicamente para fijar el calendario de las siguientes. Durante el verano, Becciu volverá a sentarse en el banquillo. Francisco le retiró las prerrogativas cardenalicias y le impidió participar en el cónclave, a pesar de que muchos cardenales, durante las congregaciones generales previas a la elección del nuevo Papa, habían pedido su admisión. Para evitar un bloqueo, fue el propio Becciu quien dio un paso al lado. Ahora, sin embargo, todo vuelve a empezar.

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