Después de la audiencia que mantendrá León XIV con Don Felipe y Doña Letizia, los Reyes se trasladarán hacia la Basílica de Santa María la Mayor, una de las cuatro basílicas papales de Roma y una de las más importantes dedicadas a la Virgen.
Felipe VI será nombrado protocanónigo, un título histórico y ceremonial con unos derechos y obligaciones y que es mucho más que un gesto ceremonial. Por antiguo privilegio, el rey de España ostenta el título de protocanónigo, es decir, el primer canónigo, por el que se convierte en protector del templo, entra a formar parte del Capítulo Liberiano de la basílica con carácter honorífico, y que está compuesto por el cardenal arcipreste y doce canónigos, tal como establecen sus Estatutos, además de tener reservada una silla especial en el coro de la basílica.
La ceremonia mantiene elementos tradicionales: los Reyes serán recibidos por parte del cabildo, entre ellos el cardenal arcipreste de la basílica, cardenal Rolandas Makrickas, se procederá a la lectura de los textos correspondientes y el Rey se incorporará de forma simbólica a este cargo que no implica funciones litúrgicas ni de gobierno.
Se trata de una tradición diplomática y religiosa única en el mundo, que sigue vigente en la actualidad y que simboliza la protección histórica de la Corona española sobre el templo.
La relación entre la Corona y Santa María la Mayor

La relación entre la Corona de España y la basílica papal de Santa María la Mayor se selló en 1603, cuando el Capítulo Liberiano invitó al rey Felipe III a asumir el papel de protocanónigo de protector. La reliquia más importante que custodia esta basílica es la santa cuna del Niño Jesús de Belén, que regaló al templo la reina Margarita de Austria, esposa de Felipe III.
Fue en 1647, cuando el rey Felipe IV recibió el mismo título que su padre mediante la bula 'Hispaniarum Regum'. Con este nombramiento, el Rey asignaba una renta anual al cabildo de la basílica a cambio de honores litúrgicos y rezos "por la salud del Rey, de la Familia Real, y por la prosperidad y el progreso del Reino".
Asimismo, estableció una renta anual llamada Opera Pia di Spagna (Obra Piadosa de España), aumentando la contribución para financiar la basílica y consolidar el prestigio de España en Roma frente a la influencia de Francia. Como muestra de gratitud, el Capítulo encargó a Bernini la creación de una estatua de bronce del soberano, que aún hoy recibe a los fieles y peregrinos en el pórtico de la Basílica.
Además de estos nombramientos, la vinculación de la Basílica con España también se ve en el artesonado de la basílica, que tiene parte del primer oro que trajo Cristóbal Colón de América, y que fue donado por los Reyes Católicos al papa Alejandro VI, y de ahí que el escudo de los Reyes Católicos aparezca en el centro del artesonado del techo. También fue el lugar elegido por San Ignacio de Loyola para celebrar su primera misa en 1537.
Desde entonces, y hasta la actualidad, el Capítulo celebra anualmente tres misas por la prosperidad del pueblo español y de su jefe de Estado: el 20 de mayo, día de la memoria litúrgica de San Fernando; el 15 de agosto, día de la fiesta de la Asunción de María; y el 8 de diciembre, día de la Inmaculada Concepción.
En 1953, cuando se firmó el Concordato entre la Santa Sede y España, por el que, entre otras cosas, se renueva dicho privilegio mediante la bula 'Hispaniarum fidelitas', también se restauró la Obra Pía, como se recoge en el párrafo primero del artículo XIII: "En consideración de los vínculos de piedad y devoción que han unido a la Nación española con la Patriarcal Basílica de Santa María la Mayor, la Santa Sede confirma los tradicionales privilegios honoríficos y las otras disposiciones en favor de España". Además, se estableció que uno de los canónigos de la basílica tenía que ser español, mientras que España se comprometía a entregar cada 1 de enero 8.000 pesetas de oro a la basílica. Actualmente España dona simbólicamente unos 3.000 euros al año para el mantenimiento del culto.
En tal sentido, el 10 de febrero de 1977, en su primer viaje al Vaticano como jefe de Estado, Juan Carlos I aceptó su nombramiento como protocanónigo honorario ya que la basílica no nombra al rey de España canónigo honorario, pues lo es ya de oficio desde el momento en que sube al trono. Al ser hereditario en la figura del monarca, cada nuevo reinado trae consigo una formalización del cargo.
La última vez que habló aquí un rey de España fue en 1977, cuando tomó posesión Juan Carlos I, donde reconoció la "vinculación afectiva y devocional" entre España y este templo. Repetiría visita en 2018, con motivo de la inauguración de la iluminación que patrocinó la Fundación Endesa. Juan Carlos I recordó que España no puede entenderse "sin tener en cuenta sus raíces cristianas y católicas". Mañana será el turno de Felipe VI de pronunciar sus primeras palabras como protocanónigo y cumplir con la tradición.

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