El silencio de Vinícius le pone en el disparadero y aumenta el enredo sobre su futuro en Madrid

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El silencio con el que Vinícius Júnior despidió a Xabi Alonso -único futbolista junto a Franco Mastantuono y Trent Alexander Arnold que no hizo una publicación en sus redes sociales- se tornó en el ruido más ensordecedor del Bernabéu este sábado. La grada la tomó con el brasileño, abucheado desde el calentamiento (Mbappé, según las imágenes de Movistar+, tuvo que consolarle en el túnel de vestuarios) hasta el pitido final, con algún que otro aplauso espontáneo en las gambetas exitosas del de Río de Janeiro. 

El delantero no vio puerta y acumula un gol en 21 partidos. Cuando pitó el colegiado, miró al suelo y se fue directo a los vestuarios mientras cada jugador que se topaba con él le hacía un gesto cariñoso. Mbappé le pedía al público que le aplaudiera y Asencio se levantó del banquillo para animarle. Si Florentino Pérez se llevó la peor bronca por su trascendencia, sin duda que las mayores consecuencias pueden afectar al internacional brasileño, que contó con el respaldo de Carlo Ancelotti, su seleccionador, desde el palco del Bernabéu.

Jugador emocional y ambivalente, Vinícius no genera indiferencia y es transparente como el agua. Se cabrea, llora y ríe. Su comportamiento retador ha generado simpatía en el Bernabéu. Protegido por la directiva (tiene línea directa con el presidente), la dirección deportiva (Juli Calafat) y hasta noviembre por los socios, quienes estuvieron a su lado en los múltiples conflictos que han revoloteado en torno a su figura como los insultos que recibió en Mestalla en 2023 que acabaron en un lío diplomático, Vinícius sale de la burbuja en un partido que puede suponer un punto de inflexión en el Madrid.

El extremo, que renovó su contrato en 2023 y firmó hasta 2027, lleva meses negociando sin éxito prolongar el vínculo. La primera oferta fue rechazada. El Real Madrid no quiere salirse de su escala salarial y tiene claro que, si el internacional no renueva, este verano será puesto a la venta después del Mundial de Estados Unidos, México y Canadá. La marcha de Xabi Alonso, con el que tuvo roces públicos, podó el bosque de su renovación, pero la ojeriza del Bernabéu puede hacer saltar todo por los aires. Tanteado por la liga saudí, a la que ya negó una vez, el futbolista se encuentra ahora mismo en una encrucijada. Los mensajes de la entidad no varían. 

Florentino Pérez sabe que el laberinto tiene dos salidas pero con un denominador común, un Vinícius feliz y rindiendo a su máximo nivel, ya sea para prolongar su carrera en Madrid o para hacer una gran venta que ayude a fortalecer una plantilla con más fisuras de las esperadas. Sin el apoyo de fuera, desde dentro se cierra filas con el jugador. “No tiene miedo, tiene carácter, ha defendido este club a capa y espada, es uno de los jugadores más desequilibrantes sino el que más del mundo. Refleja lo que es un jugador del Real Madrid”, dijo Álvaro Arbeloa, cuyo discurso lo podría firmar el propio presidente.

El silencio que rodea a Vinícius provoca que sus escasos mensajes en las redes sociales se analicen cual policía científica. Celebró, tras el duelo del sábado, su partido 350 con un corazón blanco. Difícil investigación.

El jugador, que ha contado con el respaldo de sus compañeros y del entrenador en las cuatro conferencias de prensa que ha realizado, incluso ha portado el brazalete más frecuentemente, necesita recuperar su nivel de juego y de efectividad para tornar los silbidos en aplausos. Aún queda tinta por escribir. El Real Madrid necesita, primero, calmar las aguas con victorias y una mejora imagen. Solo tiene Liga y Champions.

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