Estados Unidos ya no es una “democracia liberal”, donde la protección de los derechos está garantizada. Un estatus que no perdía desde hacía 50 años. En el último año, el país ha bajado a la categoría inferior de democracia meramente “electoral” (en la que se celebran elecciones libres). Es la principal conclusión a la que llega el informe anual que publicó el martes el instituto sueco Varieties of Democracy (V-Dem), una fuente de referencia que analiza el estado de las democracias en el mundo.
Más que la degradación a un estatus inferior—una categoría que comparte con otros países occidentales como Canadá, Reino Unido, Portugal o Grecia—, cabe destacar la velocidad en la que se produce. El estudio revela que el presidente estadounidense, Donald Trump, dirige el país hacia la autocracia a un un ritmo más acelerado que Hungría y Turquía.
El principal factor de la autocratización de Estados Unidos es el refuerzo de los poderes ejecutivos y la “rápida y agresiva concentración de poder en la presidencia”, afirman los autores del informe. Con el segundo mandato de Trump se ha visto el proceso de autocratización más rápido del mundo en los últimos 25 años. Viktor Orbán tardó cuatro años en reforzar sus poderes en Hungría, Aleksandar Vučić en Serbia, ocho años; y Narenda Modi en la India y Recep Tayyip Erdogan en Turquía, unos diez años, tanto como lo ha hecho Donald Trump en un año.
De todos modos, en cuanto a la magnitud del deterioro Hungría, Serbia e India se le adelantan, por este orden. “Estados Unidos va justo detrás de estos tres primeros casos más flagrantes que llevan más de una década ejerciendo autocracia”, destacan los autores del informe.
Según el estudio, esto se debe a que, “si bien los aspectos electorales de la democracia estadounidense permanecen prácticamente inalterados, todos los demás aspectos se han deteriorado sustancialmente” en el 2025.
Las restricciones legislativas —es decir, la capacidad del Congreso y de las agencias gubernamentales para controlar al poder ejecutivo y el aspecto más afectado de la democracia—, perdieron un tercio de su valor en el 2025 y alcanzaron su nivel más bajo en más de 100 años. Los derechos civiles, la igualdad ante la ley y la libertad de expresión y de prensa se encuentran ahora en sus niveles más bajos en 60 años.
Por todo ello, la democracia estadounidense ha vuelto a su peor nivel desde 1965, cuando las leyes de derechos civiles de EE.UU. introdujeron el sufragio universal de facto. Según el informe, todo el progreso alcanzado desde entonces se ha perdido.
La autocratización de Estados Unidos ha sido la más rápida del mundo en los últimos 25 años
Según V-Dem, Estados Unidos es el único caso en el mundo en el que un movimiento descrito como de extrema derecha, nacionalista y antipluralista ha logrado hacerse con el control de un partido (el Partido Republicano) dentro de un “rígido sistema bipartidista”.
En el panorama global, la democracia ha retrocedido a sus niveles más bajos desde mediados de la década de 1970, como resultado de una tendencia que V-Dem denomina “la tercera ola de la autocrización”. Un récord del 41 % (3.400 millones) de la población mundial reside actualmente en países donde la democracia se está deteriorando, según el informe, que añade que Washington lidera este alejamiento global de la democracia. En concreto, hay 44 países que V-Dem considera autocracias actualmente.
En cuanto a Europa, siete Estados miembros de la Unión Europea han visto deterioradas sus democracias en el último año: Croacia, Eslovaquia, Eslovenia, Grecia, Rumanía -clasificadas como “democracias electorales”-, Italia (considerada una “democracia liberal”) y Hungría, la única “autocracia electoral” del bloque comunitario.
Cada año, el instituto V-Dem mide la evolución de más de 600 indicadores para cada país que reflejan el estado de su democracia, a partir de la investigación de varios miles de expertos de todo el mundo. Como resultado, el instituto clasifica a cada nación en cuatro grandes categorías, además de una 'zona gris': democracias liberales, democracias electorales, autocracias electorales y autocracias cerradas.

Periodista y humanista, licenciada por la UPF. Redactora de La Vanguardia desde el 2015, donde cubre la actualidad de Internacional. También ha trabajado en Breaking News y Tecnología, y colaborado con el 'Magazine' y el 'ES'

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