Gil Marín, Azcón y Forcén: cumbre clave en Madrid para el futuro del Real Zaragoza

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El restaurante Filandón de Madrid fue escenario hace unos días del vigésimo aniversario de Discarlux —uno de los grandes referentes europeos en la distribución de carne premium—, en un acto al que acudieron caras conocidas como Luis de la Fuente, Vicente del Bosque, Pablo Carbonell, Marta Hazas, Manuel Jabois o Pipi Estrada, entre otros.

Pero también estuvieron presentes tres personas relacionadas con el Real Zaragoza como Juan Forcén —consejero del club maño, ligado a la entidad desde el año 2014 y, por tanto, conocedor de varias etapas rectoras—, Jorge Azcón —presidente en funciones del Gobierno de Aragón— y Miguel Ángel Gil Marín —consejero delegado del Atlético de Madrid y ligado al Zaragoza gracias a su amistad con el presidente del Joseph Oughourlian, que es el máximo accionista de la entidad aragonesa—.

Así, Forcén, Azcón y Gil Marín compartieron mesa y mantel en la capital para abordar varios de los frentes abiertos que amenazan con desestabilizar aún más a la entidad blanquilla. La cumbre llega en un momento crítico. Aunque el equipo ha enlazado dos victorias consecutivas que han dado algo de oxígeno en lo deportivo (ante el Cádiz y la UD Almería, con David Navarro en el banquillo), el ruido institucional sigue siendo ensordecedor. El temor al descenso a Primera RFEF —impensable hace apenas unos meses— sigue latente, y lo que es peor, la sensación de desgobierno se ha instalado en el entorno del club.

Un club en manos de demasiadas incógnitas

Las informaciones que han trascendido apuntan a que uno de los puntos clave de la reunión ha sido la situación de Mariano Aguilar, actualmente consejero del club —con responsabilidad máxima en el plano deportivo— y señalado desde hace semanas como uno de los principales responsables del deterioro institucional. Su posible cese, que ya se venía deslizando en distintos círculos del zaragocismo, habría sido objeto de análisis en este encuentro.

No es un asunto menor. Aguilar —que ya fue defenestrado de la sociedad mixta La Nueva Romareda en beneficio de Pilar Gil, que es la mano derecha de Joseph Oughourlian en Prisa— ha sido protagonista recurrente de las críticas por su gestión y por su peso en la toma de decisiones —especialmente junto al director general del club, Fernando López Lobete—, en un contexto donde las cuentas del Real Zaragoza y la planificación deportiva han generado más dudas que certezas.

La posibilidad de apartarle del consejo supondría, en la práctica, el primer gran movimiento para intentar reconducir una situación que muchos consideran fuera de control.

La sombra alargada de La Romareda

Pero si hay un tema que condiciona absolutamente todo, ése es el del nuevo estadio. La operación de La Nueva Romareda —y especialmente su financiación— sigue siendo un quebradero de cabeza tanto para las instituciones como para el propio club mediante la sociedad mixta integrada por tres socios a partes iguales: Real Zaragoza SAD, Ayuntamiento de Zaragoza y Gobierno de Aragón (DGA), con la obligación para cada uno de ellos de aportar 40 millones de euros.

En este sentido, la presencia de Azcón en la reunión no es casual. El Gobierno de Aragón —del que el abogado y político zaragozano es presidente en funciones— tiene un papel clave en el desarrollo del proyecto, y las tensiones sobre los pagos, los plazos y el modelo de explotación han ido en aumento en los últimos meses. El riesgo de que el negocio del nuevo estadio termine lastrando aún más las ya delicadas finanzas del Zaragoza es una preocupación compartida.

Las cifras que se manejan, así como las fórmulas planteadas para sostener la inversión, han sido objeto de polémica constante. No son pocos los que advierten de que el club podría quedar atrapado en una estructura financiera difícilmente sostenible si no se revisan determinados acuerdos.

Gil Marín, figura clave en la ecuación

En este tablero, la figura de Miguel Ángel Gil Marín adquiere una relevancia especial. El consejero delegado del Atlético de Madrid lleva tiempo siendo señalado como uno de los actores con capacidad real para influir en el futuro del Zaragoza, ya sea a través de alianzas estratégicas o de una mayor implicación en la gestión.

Su presencia en la reunión refuerza la idea de que se están moviendo piezas en la sombra. No es la primera vez que su nombre aparece vinculado al club aragonés, pero sí parece uno de los momentos en los que su papel puede resultar más determinante.

Algunos sectores interpretan este movimiento como un intento de ordenar el caos actual, establecer una hoja de ruta clara y, sobre todo, evitar que la crisis institucional termine arrastrando definitivamente al equipo en lo deportivo.

Del sueño del ascenso al miedo al abismo

El contraste no puede ser más llamativo. Hace apenas unos meses, el discurso oficial giraba en torno al ascenso a Primera División. Hoy, en cambio, el Zaragoza sigue sin salir de los puestos de descenso a la Primera RFEF, la tercera categoría del fútbol español.

La desconexión entre el mensaje institucional y la realidad del club ha sido una constante en los últimos tiempos. Las decisiones erráticas, los enfrentamientos internos y la falta de una dirección clara han ido erosionando la confianza de la afición, que asiste con creciente preocupación a lo que muchos ya califican como una deriva peligrosa.

En este contexto, reuniones como la celebrada en el restaurante Filandón no hacen sino confirmar que algo muy gordo se está cocinando en el zaragocismo. La cuestión es si esos movimientos llegarán a tiempo.

Un futuro en el aire

De momento, no hay confirmaciones oficiales sobre lo tratado en el encuentro ni sobre las decisiones que puedan derivarse del mismo. Sin embargo, el simple hecho de que figuras de este peso se sienten a analizar la situación del Zaragoza ya es, en sí mismo, un síntoma de la gravedad del momento.

El posible cese de Mariano Aguilar, la redefinición del proyecto de La Nueva Romareda y la búsqueda de un modelo de gestión más estable aparecen como los tres grandes ejes sobre los que podría girar el futuro inmediato del club.

Mientras tanto, en lo deportivo, el equipo sigue obligado a sumar puntos para evitar que la crisis institucional tenga consecuencias irreversibles sobre el césped. Porque, en Zaragoza, el margen de error hace tiempo que desapareció.

La reunión de Madrid puede ser el inicio de un cambio… o simplemente otro capítulo más en una historia reciente marcada por la incertidumbre. En manos de sus protagonistas está que no sea lo segundo.

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