Fuentes consultadas por varios medios internacionales indican que el liderazgo político de Hamás, exiliado en Qatar desde hace años, se enfrenta a presiones internas tras los ataques iraníes contra su país de acogida y otros países árabes vecinos que los ayatolás llevaron a cabo como represalia por la operación militar conjunta de Estados Unidos e Israel contra la República Islámica.
Hamás ha mantenido tradicionalmente una alianza estratégica con Irán, que le suministra apoyo militar, entrenamiento y decenas de millones de dólares anuales para su brazo armado. Sin embargo, Qatar se ha convertido en el principal sostén financiero del grupo en los últimos tiempos, al albergar a su cúpula política en Doha y canalizar miles de millones en ayudas a Gaza desde 2012. Oficialmente estos fondos se dedican a salarios de funcionarios, combustible e infraestructuras civiles, pero dado que el Gobierno de Gaza es Hamás, buena parte se usa para fines bélicos.
La tensión estalló públicamente el pasado 14 de marzo, cuando Hamás emitió un comunicado inusual en el que afirmaba el derecho de Irán a defenderse "por todos los medios disponibles conforme a las normas y leyes internacionales", pero pedía a Teherán que "evite atacar a países vecinos" para preservar "los lazos de hermandad". Segun expertos citados por publicaciones como Jewish Insider y Haaretz, esta declaración se produjo bajo una fuerte presión de las autoridades cataríes, que exigían al menos una condena explícita de los bombardeos iraníes contra su territorio —que incluyen drones y misiles interceptados en múltiples ocasiones—. Qatar habría comunicado a Estados Unidos su intención de expulsar a la cúpula de Hamás si el grupo no se distanciaba claramente de la postura proiraní, lo que dejaría al liderazgo sin un refugio seguro tras la pérdida de opciones en Siria, Líbano o Turquía.
Fuentes israelíes y árabes consultadas señalan que la división interna se manifiesta entre sectores militares más cercanos a la "resistencia" respaldada por Irán y el ala política, que depende casi exclusivamente de la financiación y la protección catarí para mantener su estructura en el exilio y las operaciones en Gaza. La guerra en curso ha expuesto esta vulnerabilidad: un debilitamiento o colapso del régimen iraní cortaría el flujo de armas y fondos militares, mientras que un distanciamiento de Doha amenazaría la supervivencia económica y diplomática del grupo. Eso explicaría que, además del comunicado público pidiendo a Irán que no atacara Qatar, Hamás enviara también una carta privada al nuevo líder supremo en la que pedían "activar todos los frentes".
Exclusive - Iran’s rising tensions with Hamas
While Israel was dropping bombs on the head of the Iranian octopus, one of its tentacles, Hamas, quietly slithered into negotiations with the U.S. on Gaza’s second phase. The problem is that limbs rarely act without the head finding…
— Amit Segal (@AmitSegal) March 16, 2026El analista del Canal 12 y columnista de Israel Hayom Amit Segal ha explicado que mientras Hezbolá ha decidido hundirse con su patrón iraní, Hamás duda si hacer lo mismo o salvar los muebles poniéndose completamente en manos de Qatar. El riesgo que corre en su indecisión es quedarse sin el apoyo de ninguno de los dos, lo que sería el mejor resultado para Israel y los palestinos.

Hace 13 horas
1










English (US) ·