Inmovilismo en los bancos centrales mundiales: el BCE, la FED y el Banco de Inglaterra mantienen los tipos

Hace 9 horas 1

La guerra de Irán ya está impactando directamente en la economía mundial, con un encarecimiento del petróleo y el gas que ha generado un incremento de los carburantes y la electricidad que, en última instancia, amenaza con producir un repunte de la inflación. Por ello, los bancos centrales mundiales tienen una gran responsabilidad, puesto que resultarán extraordinariamente significativas las decisiones que tomen estos organismos en materia de política monetaria.

Así las cosas, ante la pregunta sobre si la inflación será un fenómeno pasajero o se instalará en nuestras economías, los bancos centrales por el momento han optado por el inmovilismo, pausando las bajadas de tipos de interés, pero evitando incrementarlos de nuevo. En este sentido, el Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) ha decidido mantener sin cambios los tipos de interés, citando la incertidumbre sobre el impacto en la inflación del conflicto en Oriente Próximo.

La tasa de depósito (DFR) permanecerá en el 2%, la de referencia para las operaciones principales de refinanciación (MRO) en el 2,15% y la facilidad marginal de préstamo (MLF) en el 2,40%. En su comunicado, el BCE señala que "la guerra en Oriente Próximo ha creado riesgos al alza para la inflación y a la baja para el crecimiento económico, que hacen que las perspectivas sean mucho más inciertas". La institución destaca que estos factores justifican su decisión de mantener la política monetaria sin cambios mientras se evalúa la evolución del conflicto y su efecto en los precios y la actividad económica.

En este sentido, la institución anticipa que el conflicto tendrá un impacto importante en la inflación a corto plazo debido al encarecimiento de los precios de la energía, aunque las implicaciones a medio plazo dependerán tanto de la intensidad y la duración, como del modo en que los precios de la energía afecten a los precios de consumo y a la economía. No obstante, el organismo asegura que se encuentra en buena posición para navegar esta incertidumbre.

Otros bancos centrales

Por su parte, el Comité de Política Monetaria (MPC) del Banco de Inglaterra también ha decidido mantener sin cambios el tipo de interés de referencia en el 3,75%, ante la incertidumbre que genera el "nuevo shock económico" derivado del aumento del precio del petróleo por el conflicto en Oriente Próximo. Al respecto, el Banco de Inglaterra subraya que la escalada del conflicto ha provocado un aumento significativo de los precios mundiales de la energía y otras materias primas, lo que afectará directamente a los precios de combustibles y servicios públicos para los hogares.

Además, señala que estos incrementos tendrán efectos indirectos sobre los costes empresariales, con posibles repercusiones en la inflación interna. La entidad recuerda que, aunque la política monetaria no puede influir en los precios mundiales de la energía, su objetivo sigue siendo garantizar que el ajuste económico permita alcanzar de manera sostenible el objetivo del 2% de inflación. El Comité de Política Monetaria también alerta del riesgo de presiones inflacionarias internas derivadas de los efectos de segunda ronda en la fijación de precios y salarios.

Según el Banco de Inglaterra, "este riesgo se incrementará cuanto más tiempo persistan los precios elevados de la energía". La institución evalúa además los efectos del aumento de los costes energéticos sobre la actividad económica, que podría desacelerar el crecimiento.

Del mismo modo, el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) de la Reserva Federal de Estados Unidos ha decidido mantener sin cambios los tipos de interés en el rango objetivo del 3,50% al 3,75%, mínimos desde finales de 2022. La decisión llega tras el inicio del conflicto en Irán y en un contexto de gran incertidumbre por las fluctuaciones de los precios energéticos.

En su comunicado, la FED señala que los indicadores disponibles muestran que la actividad económica se ha expandido a un ritmo sólido, con una creación de empleo moderada y una tasa de desempleo prácticamente estable en los últimos meses. La institución reconoce que la inflación sigue algo elevada, pero considera que la economía mantiene fundamentos sólidos para continuar su política monetaria estable.

La entidad subraya que los efectos del conflicto en Oriente Próximo sobre la economía estadounidense son inciertos, por lo que se mantendrá vigilante ante los riesgos que puedan afectar el cumplimiento de su mandato dual: maximizar el empleo y mantener la inflación en el 2%. El FOMC reitera su compromiso de actuar según sea necesario para asegurar que la inflación retorne a su objetivo y que el mercado laboral se mantenga robusto.

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