Javier Urra, ex Defensor del Menor de la CAM, revela que padece cáncer de pulmón con metástasis

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"Me llamasteis ayer, ayer no pude venir porque tuve un diagnóstico de cáncer de pulmón derecho con metástasis en el izquierdo". Con estas palabras, directas y sin rodeos, el popular psicólogo Javier Urra desveló en pleno directo el delicado momento de salud por el que atraviesa. El profesional de la salud mental y rostro habitual de las tertulias de actualidad en televisión explicó de este modo su ausencia en el programa Y Ahora Sonsoles, añadiendo que la afección se encuentra, "posiblemente en la columna".

Pese al impacto del parte médico, el que fuera el primer Defensor del Menor en la Comunidad de Madrid afrontó la noticia con la serenidad y la ironía que le caracterizan. Al repasar el cúmulo de complicaciones que ha sufrido en los últimos tiempos, reflexiona que "esto es un poco... se te une". En ese sentido, recordó que "yo después de ser Defensor del Menor, inmediatamente a la semana siguiente, tuve un infarto de miocardio", revelando que en aquel momento "me pusieron tres stents" en el Hospital madrileño Gregorio Marañón. Desde entonces ha sufrido otros cinco infartos más, a lo que se suma un toque de humor para aligerar el drama: "Y si me faltaba algo, tengo una hernia inguinal. Se me ha unido todo".

Más allá de sus habituales colaboraciones en la pequeña pantalla, Urra atesora una de las trayectorias más reconocidas de España en el ámbito de la psicología clínica, forense y pedagógica, además de ser una figura clave en la intervención con jóvenes en conflicto. Sin embargo, en su emotiva charla con la periodista Pepa Romero —encargada de conducir el espacio vespertino de Antena 3 en ausencia de Sonsoles Ónega—, dejó claro que el diagnóstico no va a frenar su actividad física ni mental: "Sigo trabajando mucho, soy muy apasionado".

A lo largo de su intervención, el psicólogo quiso poner en perspectiva su enfermedad respecto al sufrimiento, insistiendo en que "a la vida hay que ponerle ganas". Urra enfatizó que "hay muchísimas personas con cáncer, hay muchísimas personas en el Centro de Parapléjicos de Toledo, hay mucha gente que sufre y hay mucha gente que lo supera, o por lo menos convive con ello, esto es muy importante". Esta visión humanista está íntimamente ligada a su trayectoria personal, recordando que "cuando dejé de ser Defensor del Menor pusimos en marcha la Fundación Pequeño Deseo", una entidad enfocada en "niños con cáncer" que en dos décadas de trabajo ha hecho realidad "8.000 pequeños deseos".

En este sentido, el experto quiso ensalzar la empatía de la sociedad española, asegurando que "cuando tú llamas a un famoso, la gente te dice 'cuándo', 'dónde'... la gente quiere ayudar". Para el especialista, esta respuesta altruista "es muy importante" y "sí es noticia", pues "la gente es generosa, la gente lo da todo". Partiendo de esa premisa, estableció una firme distinción entre la dolencia que padece y la verdadera tragedia emocional: "Por lo tanto, una cosa es que a mí me duela la caja torácica y me cueste dormir... eso es dolor". Tras admitir que en estos momentos "podría estar mejor", contrapuso su situación: "Sin embargo, si tú tienes un hijo con cáncer, el 99% de los padres darían su vida por su hijo, eso es sufrimiento", recordando además que "la medicina ha avanzado muchísimo" en el tratamiento de estas patologías.

Para concluir su alegato, el psicólogo recordó que "la vida acaba donde acaba", haciendo un llamamiento a exprimir el presente sin temores paralizantes: "Hay gente que no se enamora por si luego se desenamora". Con un mensaje final que invita a la reflexión colectiva, Urra sentenció sobre el verdadero sentido de la existencia que "lo importante no es la tumba, es la memoria", cerrando su intervención con una pregunta que resume su filosofía vital: "Qué has hecho, qué has dejado de hacer... y el último día decir mereció la pena".

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