José Manuel Albares recurre a una artimaña para escabullirse del PP en plena guerra de Irán

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El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, ha asistido este miércoles a la sesión de control del Congreso, después de haber informado la semana pasada de que se ausentaría. Albares informó en el último momento, pasadas las 19:00 de la tarde del martes, de que finalmente acudiría, impidiendo así que el PP pudiera registrar pregunta a cuenta de la guerra de Irán, por estar ya fuera de plazo.

En caso de no haber informado de su ausencia la semana pasada, el PP habría podido registrar su pregunta y, si finalmente no podía acudir, la cuestión ya quedaría registrada y podría al menos posponerse. De esta forma, el ministro aparecerá sentado en su asiento y trasladará la imagen de que la oposición no ha querido preguntarle a cuenta de la guerra de Irán.

"Este episodio no es menor: refleja con claridad cuáles son las prioridades del Gobierno cuando se trata de la política exterior de España, relegada a un segundo plano y gestionada con una opacidad que impide el debate y la rendición de cuentas en sede parlamentaria", trasladan fuentes parlamentarias.

La portavoz parlamentaria, Ester Muñoz, le ha aprovechado su pregunta a la vicepresidenta María Jesús Montero para reprochar al ministro Albares esta argucia: "Son tan hipócritas como cobardes", recordando que debido a esta forma de proceder el PP se ha quedado sin poder interpelarle a cuenta de la guerra de Irán.

La imagen se produce, además, la semana que el presidente, Pedro Sánchez, ha anunciado que comparecerá el próximo viernes, después del Consejo de Ministros extraordinario, para presentar a bombo y platillo las medidas económicas que servirían para paliar los efectos de la guerra. Un asunto que ha sacado a colación el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, que ha advertido al jefe del Ejecutivo de que "no se le ocurra traer las medidas en un decreto ómnibus".

El PP ya ha tumbado la subida de las pensiones porque iba mezclado con otras iniciativas como la ley antideshaucios, que favorece la okupación. Sánchez ya le ha reprochado "ponerse la venda antes de la herida". "Ya no están diciendo que van a votar contra el decreto, como hicieron en la pandemia o la guerra comercial". El presidente le ha pedido "rectificar" porque "llevan ocho días equivocándose".

El Ejecutivo todavía no ha informado sobre las medidas concretas que incluirá el decreto, dadas las dificultades para convencer a Sumar, que exige topar los precios del alquiler. El decreto tampoco tiene los apoyos asegurados cuando, en el plazo máximo de un mes, deba ser convalidado en el Parlamento, donde el Gobierno podría sufrir una nueva derrota parlamentaria.

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