"Yo qué sé, no sé... Puede ser que sí, puede ser que no. Nunca se sabe. Estoy muy feliz aquí. Me haces una pregunta que después sale por todos los lados. Estoy feliz, pienso en el día a día, trabajo para mejorar, para dar lo mejor aquí. Nunca dije nada ni hablé mal del club. Estoy muy agradecido y la gente me ha brindado su cariño". Esto dijo Julián Álvarez tras el duelo de Champions ante el Tottenham y eso suscitó esperanzas en Barcelona para su fichaje.
El problema para los culés ha llegado en las últimas horas. Julián Álvarez ha hablado de su futuro en el Atlético y en Barcelona estallan de rabia porque se compara con leyendas del club que han estado años y décadas en el Calderón y en el Metropolitano.
"En 2035 voy a tener 35 años y me veo con un rol más veterano como el que hoy en día tienen Oblak, Koke y Griezmann, después de tanta experiencia. Me veo un poco reflejado en ellos, de cumplir ese rol de capitán, de líder de grupo", sentenció Julián.
La casualidad es que en la misma semana que Apollo toma las riendas del Atlético llegan estas declaraciones de Julián, quien tiene una cláusula de 500 millones de euros, algo inasumible para el Barcelona y para el resto de equipos.
El Atlético no quiere vender y con Apollo tendrá menos necesidad de hacerlo. Por eso la orden es clara en el Metropolitano: "Aquí no se venden estrellas, se compran".

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