El Gobierno de los Estados Unidos ha salido al paso de las últimas informaciones periodísticas que apuntaban a una supuesta estrategia diplomática con la dictadura castrista. La Casa Blanca y el secretario de Estado, Marco Rubio, han rechazado de forma categórica un reportaje publicado por el diario The New York Times, según el cual la Administración estadounidense estaría buscando la salida del poder del dictador cubano, Miguel Díaz-Canel, pero sin exigir un cambio de régimen, todo ello en el marco de sus negociaciones bilaterales.
El jefe de la diplomacia norteamericana utilizó sus redes sociales para desmentir la publicación y lanzar una dura crítica a los medios de comunicación. "La razón por la que tantos medios de comunicación estadounidenses siguen publicando noticias falsas como esta es porque continúan basándose en charlatanes y mentirosos que afirman estar bien informados", declaró Rubio, dejando clara la postura oficial del Departamento de Estado frente a estos reportajes periodísticos.
Por su parte, lejos de retractarse, el rotativo neoyorquino ha respondido rápidamente a las acusaciones del secretario de Estado mediante un comunicado público. En el texto, The New York Times defendió la profesionalidad de sus periodistas y la veracidad de la información, recordando que su investigación está sólidamente sustentada en conversaciones con cuatro personas familiarizadas con los contactos diplomáticos que mantienen ambas naciones.
En esta línea, Charlie Stadtlander, portavoz del citado medio impreso, ofreció más detalles sobre el proceso de elaboración del artículo para reafirmar su credibilidad. "Nuestros periodistas se comunicaron con su Departamento de Estado para solicitar comentarios mucho antes de la publicación y no recibieron ninguna discrepancia con la información que estábamos sacando a la luz. Ni usted ni nadie más ha presentado una objeción factual al reportaje. Nuestro reportaje es real y preciso", subrayó el representante del rotativo estadounidense.
La Casa Blanca también lo niega
La controversia mediática escaló aún más cuando intervino el director de Comunicaciones de la sede presidencial, Steven Cheung, quien secundó las palabras de Rubio y elevó el tono contra el periódico. Cheung acusó al diario de emplear información errónea y descalificó a los responsables de la noticia. "Los únicos que conocen la situación en Cuba son el presidente Trump y Marco Rubio. Sus periodistas, unos vagos, se basaron en fuentes desinformadas que no saben nada de lo que está pasando", replicó el alto cargo gubernamental.
La información original, que vio la luz el pasado 16 de marzo, asegura que Washington habría transmitido a La Habana una serie de condiciones ineludibles para avanzar hacia un hipotético acuerdo. Según el citado periódico, la exigencia central sería sustituir a Díaz-Canel en el poder, si bien el Gobierno norteamericano no estaría demandando la caída del sistema comunista ni apartar definitivamente a la familia Castro de las esferas de influencia en la isla caribeña.
Finalmente, el texto periodístico objeto de la polémica sostiene que la Administración republicana percibe al actual dirigente cubano como una figura política profundamente intransigente y como el principal responsable de la grave crisis económica que asola a la nación antillana. Las fuentes consultadas por el diario señalaron que forzar su salida se concebiría en Washington como un importante gesto simbólico, una maniobra que otorgaría al líder del Ejecutivo estadounidense una clara victoria política a nivel internacional sin necesidad de recurrir a la fuerza militar.

Hace 1 día
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