La directora de Inteligencia de EE.UU. declara ante el Senado que “el régimen en Irán parece estar intacto”

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La directora de Inteligencia Nacional de Estados Unidos, Tulsi Gabbard, ha reconocido este miércoles, durante una audiencia ante el Comité de Inteligencia del Senado, que “el régimen en Irán parece estar intacto, pero en gran medida debilitado por la Operación Furia Épica”, la campaña de bombardeos masivos lanzada por EE.UU. e Israel el 28 de febrero. En la primera rendición de cuentas de la Administración de Donald Trump ante el Senado desde que comenzó la guerra, Gabbard ha dicho que, según la inteligencia estadounidense, “si el régimen hostil sobrevive, probablemente buscará reiniciar su esfuerzo para reconstruir activos militares de misiles y drones”.

Aunque ha celebrado que “sus capacidades de proyección de poder militar convencional han sido destruidas en gran parte”, la directora de Inteligencia ha señalado que Washington todavía no ha cumplido sus objetivos, pues “Irán y sus representantes siguen siendo capaces de atacar los intereses estadounidenses y de sus aliados en Oriente Medio”.

Gabbard se opuso durante el primer mandato de Trump a lanzar “una guerra muy estúpida y costosa contra Irán”

Gabbard es uno de los altos cargos más contrarios a la guerra en la Administración Trump, a pesar de que no ha expresado su oposición en público desde que comenzó hace casi tres semanas. Sí la vociferó en el 2019, cuando era candidata a las primarias demócratas y dijo que Trump estaba “al borde de lanzar una guerra muy estúpida y costosa contra Irán”. Meses después, tras el asesinato del comandante iraní Qasem Soleimani, entonó en sucesivas publicaciones en sus redes sociales el “no a la guerra contra Irán”, y llegó a promocionar camisetas con ese lema.

En el texto que tenía preparado para su discurso de apertura este miércoles, y que ha publicado en sus redes sociales, Gabbard caía en varias contradicciones con el presidente, aunque finalmente ha decidido omitir algunos de esos fragmentos.

Por ejemplo, ha escrito que el programa nuclear iraní “fue destruido por completo” en los ataques de EE.UU. del pasado junio y que la inteligencia americana no ha visto desde entonces “ningún esfuerzo para reconstruirlo”. Pero el propio Trump ha dicho repetidamente que Teherán estaba tratando de producir la bomba nuclear y que atacó de forma preventiva, para evitar lo que, según él, hubiera podido desencadenar una tercera guerra mundial.

Gabbard ha optado por no leer esa parte, algo que ha llevado al senador Mark Warner, el demócrata de más alto rango en el comité, si la ha omitido por la presión de Trump. Ella lo ha negado: “Me di cuenta de que el tiempo se estaba agotando y me salté algunas partes”.

La declaración de Gabbard ha llegado tan solo un día después de la dimisión del director de Contraterrorismo, Joe Kent, quien anunció su renuncia en una carta enviada a Trump en la que lo acusaba de haber sido arrastrado a la guerra por Israel y de inventarse su justificación para el ataque, pues “Irán no representaba ninguna amenaza inminente para nuestra nación, y está claro que comenzamos esta guerra debido a la presión de Israel y su poderoso lobby en EE.UU.”

Después de la dimisión de Kent, un cargo bajo las órdenes de Gabbard, la excongresista apoyó al presidente, afirmando que es a él a quien le corresponde determinar qué constituye una “amenaza inminente”, y que así lo determinó. Sin embargo, este miércoles, en el discurso de apertura publicado en sus redes sociales, ha dejado claro que ese riesgo era inexistente.

Durante el interrogatorio, el senador demócrata Ron Wyden ha denunciado que la represalia iraní, incluido el cierre del estrecho de Ormuz, que ha provocado una disrupción sin precedentes en el sector petrolero, “no solo era previsible, sino que fue predicho por las agencias de inteligencia”. Gabbard se ha limitado a responder que, desde antes del ataque, su agencia ha proporcionado al presidente “la inteligencia relacionada con esta operación en Irán”, descartando que la Casa Blanca haya caído en el terreno de la improvisación al no calibrar los impactos de la guerra en la economía.

Javier de la Sotilla Puig
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