La falsa derrota del Madrid

Hace 1 día 1

Eso de que las apariencias engañan solo es en realidad una forma de mirar.

La conquista de la Supercopa de España por el Barça en territorio saudí no fue una victoria blaugrana.

No, los blaugranas recogieron el trofeo, pero no ganaron. Su coronación se produjo por una distopía espacio temporal en la cuarta dimensión y allí hubo una falsa derrota del Madrid, una escuadra merengue imbuida del espíritu castizo y medieval del Cid Campeador.

Como el héroe legendario, una vez muertos los blancos–su fútbol recordó a la época de Maguregui, cuando no existía la modernidad del “bloque bajo” sino que se ponía el autobús–, y rematados por el silbato final, incluso entonces los audaces analistas de ESPN en español, todos a una, echaron mano del relicario de topicazos merengues. “Xabi Alonso se va vivo”, entonaron alegremente. Otro, un sabio sin duda, argumentó desde el césped del estadio de Yeda que “el Real Madrid sale reforzado”. Textual.

Así que también resucitaron a Juanito para teorizar que los blancos eran los verdaderos triunfadores de la final por obra y gracia de unos comentarios de absoluto sonrojo para espectadores imparciales. Cualquiera de estos, como si fuera un marciano recién aterrizado en Nueva York, no entendió nada.

Solo al día siguiente el extraterrestre supo que el Barça había ganado, jugando a fútbol y no a otra cosa medieval, y que el “vivo” de Alonso había sido enterrado por el cardenal de la parroquia del Bernabéu, Don Florentino Pérez.

Visto desde un sofá de Manhattan, el asunto dio para la esquizofrenia. Como en las grandes ocasiones, la cadena ABC también retransmitió este clásico con locutores y expertos de habla inglesa. Mucho más sosegados, al estilo Premier League, sin hooliganismo , ir saltando de canales permitió constatar como una misma realidad supone confrontar dos mundos opuestos: en uno salió exitoso el Barça, hecho real, y en el otro nombraban a jugadores blancos para elogiarlos y a los culés para machacarlos.

Vinícius ha vuelto (aún no habían llegado Albacete ni Levante), mientras que el castigo de esos doctos recayó en Lamine Yamal, cuando fuera de su burbuja hubo unanimidad en elogiar su partido. Hasta sus maestros de Movistar Plus+ (apodados entre los tribuneros de “Vomistar” por su madridismo), reconocieron las maravillas del de Rocafonda.

El Barça tiene un problema de relaciones públicas en Estados Unidos. El grueso del público es hispano y la gran parte de los partidos los ofrece ESPN en español, de blanco nuclear, donde sus eruditos sufren de daltonismo.

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