Un joven acepta la camiseta que le entrega el tipo que se ha acostado con su novia, la huele, se quita la camisa y se la pone. Hablamos de Lucas, el novio de Yuli en La Isla de las Tentaciones. ¿Qué podemos pensar de él? Nada bueno. No es posible mostrar tan poca dignidad a ojos del mundo entero, ni siquiera por amor, así que la única alternativa plausible es que el tipo ha estado interpretando un papel desde que llegó al programa y, al final, el personaje se le ha ido de las manos.
Lucas no nos cae bien. No creemos que se merezca el soberbio par de cuernos que le ha recetado su novia, pero ha sido una rémora para el programa que ha acabado por idiotizar a sus compañeros, a los que ha tratado de apoyar poniéndose como ejemplo, en un alarde ridículo que nos ha hecho apartar la mirada de la pantalla en no pocas ocasiones.
Yuli, la ingrata argentina con la que ha compartido su amor la friolera de seis meses, se fue sola pero volverá con él, algo que se percibió al instante por la manera en que se desarrolló la última hoguera. El llanto incontrolable de ella y la actuación de pelele con valores con que nos ha castigado él, permiten aventurar un reencuentro dichoso que acabará, finalmente, como acaban estas cosas. Regular. Les deseamos mucha felicidad a ambos, solos o en compañía de otros. Únicamente rogamos al cielo que no nos los encasqueten en una próxima edición, o el prestigio de La Isla de las Tentaciones como espacio cultural quedará seriamente comprometido.
Alba confirmó que quiere mucho a David y que seguiría con él si no fuera por el rendimiento sexual del muchacho que, para la fogosa malagueña, deja bastante que desear. Ventilar esta cuestión ante las cámaras es, para Sandra Barneda, un ejercicio valiente de curación sentimental. Para otros resulta bastante obsceno que se especule con el tamaño del pene de un concursante, sobre todo después de padecer una fractura que necesitó hospitalización.
David vio nuevamente a su novia comiéndole los hocicos al soltero de su elección, que no es un plato de gusto para nadie, pero él es un novio con una rica vida interior, comprometido con su proyecto de pareja, y si no eligió salir con su novia tras la última hoguera fue porque ella le había dado antes la patada pidiendo irse sola. No obstante, es obvio que estos dos acabarán juntos nuevamente, después de superar el trauma de los escarceos acuático-sexuales de Alba, que para ella quedan.
Bayán y Miguel se fueron juntos. Muy bien. Agradecemos que llegaran los últimos, de manera que solo hemos tenido que soportarlos unos pocos programas. Vayan con Dios.
Y llegamos a donde queríamos desde el principio, al psicodrama de alto voltaje protagonizado por Leila y Atamán. Qué pareja ¿Verdad? Once años de relación, con periodos tumultuosos en que se separaban, se acostaban con otros y a las pocas semanas volvían a vivir juntos con la mejor de las sonrisas, que acaban triturados a base de cornadas de distinta consideración, algunas de pronóstico reservado. Telecinco no podía haber encontrado una pareja más prometedora para un reality que se basa, precisamente, en llevar a la práctica por todo lo alto la ruptura sentimental que se adivina tras el amor que dicen profesarse los tortolitos cuando llegan a la isla.
Laila lloró por el daño que le ha hecho a Atamán acostándose con un tipo al que acababa de conocer. Atamán también lloró mucho, pero en él, esto no es una novedad. Las imágenes hablan por sí mismas, especialmente cuando Leila y su nuevo amor tuvieron sexo sin ocultarse bajo una sábana, escena de la que la cadena nos excluyó incomprensible y dolorosamente. Después de ver esas imágenes junto a su novio, Leila acabó riéndose. ¿No es para amarla? ¿Dónde va a encontrar Telecinco una concursante mejor?
A Leila la vamos a ver en las próximas ediciones de todos los realities de Mediaset, cosa que celebraremos porque su manera de ver la vida, el optimismo vital que desprende y su enorme par de ovarios son argumentos suficientes para convertirse en una estrella mediática a corto plazo.
Atamán se fue antes de que su novia consumara su traición con David, un gesto que hay que aplaudir al sufridor canario porque, después de lo que ha padecido durante estas semanas, solo faltaba que lo obligaran a quedarse a aplaudir.
Así terminó la peor edición de La Isla de las Tentaciones. Queda la propina, claro. A partir de este domingo podremos ver la evolución de todas esas relaciones algunos meses después de acabar la experiencia. No debemos ilusionarnos al respecto, porque el material humano es el que es, pero los cuernos vengativos que unos y otros se recetan para compensar las traiciones vividas son un aliciente que no hay que desdeñar a la ligera. Tratándose la Isla, hacer eso sería un grave error.

Hace 2 días
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