Hay personas que sacan buenas notas y otras, solo unas pocas, que consiguen la nota perfecta. La murciana de origen chino Ruiqi Jinzhang forma parte de ese reducido grupo que ha logrado la excelencia. Ha sacado un 10 en todos los exámenes de las Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU), y también en todas las asignaturas de Bachillerato, lo que la convierte en la alumna con mejor calificación en la Selectividad de la Región de Murcia. “Y de España, porque nadie puede haberlo hecho mejor que ella. Como mucho, igual de bien”, puntualiza su madre, Weina Zhang, entre orgullosa y emocionada.
No le falta razón. Con una nota final de 14 puntos sobre 14, Ruiqi Jinzhang, de 17 años, tiene abiertas las puertas de cualquier carrera y se va a decantar, asegura a EL PAÍS, por el doble grado en Derecho y Administración de Empresas en la Universidad de Murcia. “Por el momento, creo que me gusta más la parte de Derecho, pero he decidido hacer el doble grado para tener más opciones e ir viendo qué materias me interesan más”, explica. Tímida y madura, la joven no descarta, una vez que termine la etapa universitaria, hacer oposiciones para trabajar como abogada del Estado o inspectora de Hacienda.
La familia llegó a Murcia hace 23 años. A sus padres les atrajo el clima y la buena calidad de vida de la ciudad. Ruiqi es la segunda de tres hermanas y todas han estudiado (la menor, de 13 años, sigue haciéndolo) en el colegio concertado San Buenaventura-Capuchinos, en el centro de la ciudad, muy cerca del restaurante que regentan sus padres. Eligieron ese centro, explica Zhang, por la cercanía al trabajo y, sobre todo, porque ofrece todas las etapas educativas, desde Infantil hasta Bachillerato, lo que permitía que las tres hermanas estudiaran en el mismo lugar. Lo define, además, como un colegio “muy bueno, formal, con un nivel muy alto y profesores muy cariñosos”, algo esto último, asegura, que ha influido positivamente en su hija: “No solo meten presión, también se comunican con los niños, los cuidan como a hijos y hay contacto directo con las familias”, asegura.
En España, según los últimos datos publicados por el Ministerio de Educación, en el curso 2024-2025 había matriculados en las enseñanzas no universitarias 44.547 estudiantes chinos, un 1% más que el curso anterior. No hay datos sobre el alumnado que, como Ruiqi, ha nacido en España en el seno de una familia de otro país.
La comunidad asiática otorga una gran importancia a la educación de sus hijos, y la familia de Ruiqui ha fomentado ese esfuerzo académico, pero con la joven, asegura su madre, apenas ha sido necesario hacer nada más allá de crear un ambiente propicio. “Ella es una niña excelente, desde pequeña siempre ha sacado estas notas, así que este era el resultado lógico. Es muy disciplinada, no hace falta estar encima de ella, le gusta estudiar. No hemos tenido que preocuparnos por sus exámenes ni la hemos presionado. Le hemos dejado libertad”, apunta.
Ruiqi corrobora que no se ha sentido presionada por su familia y pone como ejemplo su paso por el Bachillerato. Hizo el primer curso en la modalidad científico-sanitaria porque sus padres y profesores la animaban a estudiar Medicina. Despuntaba en Matemáticas, pero no se sentía cómoda con la Biología. “Es la asignatura en la que estudiaba más y peores resultados obtenía. Creo que no llegué a encontrar la manera de estudiar esta asignatura para sacar provecho”, asegura. Se dio cuenta además de que su materia preferida era, sin duda, Historia de España, junto con Lengua y con Filosofía. Así que, en segundo de Bachillerato, se pasó a la rama de Ciencias Sociales. Estaba ya decidida a estudiar Derecho y sabía que Medicina no era su vocación. “Su decisión nos puso tristes, pensábamos que en Medicina podría tener un mejor futuro. Pero Riuqi, cuando tiene una idea, no la cambia. Es madura, lista y muy valiente. Ahora estamos muy felices con su decisión y muy orgullosos de ella”, señala Zhang.
La joven reconoce que el curso ha sido duro y que estaba más preocupada por los exámenes globales en el colegio que por la PAU. Lo que más le preocupaba de la Selectividad era, asegura, que no le diera tiempo a terminarla, más que el contenido en sí. Cuando terminó los exámenes, sabía que le habían salido bien, aunque “suponía que con algún fallo”. “Pero se ve que no”, añade.
Su truco para conseguir la “nota perfecta”, como ella la llama, es, simplemente, estudiar cada día, sin dejar que las materias se acumulen para el final. Y recomienda también hacer descansos durante el estudio para poder asimilar los contenidos, aunque reconoce que esto último es difícil: “En las semanas antes de la PAU, casi no salí de mi habitación”, apunta.
Ese nivel intenso de estudio la ha llevado a dejar de lado sus dos grandes pasiones: la lectura y la música. Lectora voraz desde la infancia, ahora está “más interesada en los clásicos”. El último libro que leyó fue Crimen y castigo, de Dostoyevski. En cuanto a la música, va a clases de violín, que dejó temporalmente y a las que volverá tras el verano, y toca también el piano de forma autodidacta. Las otras clases particulares a las que ha ido desde Primaria son las de inglés. El verano pasado superó el nivel C1. Habla además “un poco de chino” y “algo de francés, muy poco”. Entre sus objetivos a corto plazo tiene previsto sacarse el carnet de conducir.
Pero su plan más inmediato es viajar a China, este mismo fin de semana. Solía visitar el país familiar cada verano, pero la pandemia del coronavirus interrumpió esos viajes que la familia retoma ahora. Ruiqi está especialmente ilusionada por volver a ver a sus abuelos. En China, asegura su madre, “toda la familia está esperándola emocionada para celebrar sus buenas notas”. “Creo que todos vamos a disfrutar mucho de este viaje”, asegura.

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