19/01/2026 15:07 Actualizado a 19/01/2026 15:26
Andrew Mountbatten-Windsor, antes conocido como el príncipe Andrés de York, dejará atrás en las próximas semanas el Royal Lodge, su mansión cercana al castillo de Windsor en la que ha vivido 22 años, para mudarse a una casita más modesta en la finca Sandringham, en Norfolk, como resultado de las últimas informaciones sobre sus contactos con Jeffrey Epstein. Marsh Farm será el nuevo hogar del deshonrado exduque de York mientras se conocen más amigos y miembros de la familia real británica que le dan la espalda.
Tras aceptar finalmente dejar Royal Lodge después de meses de vacilación, Andrew se enfrenta a una mudanza que tendrá que dejar lista antes del 25 de enero. Este hijo de Isabel II no estaba muy entusiasmado con la idea de mudarse a Marsh Farm, pero, según Daily Mail, ahora está “optimista” con el traslado siempre y cuando en su nueva casa tenga Sky TV, banda ancha rápida, acceso a caballos y un buen club de golf cercano. En cuanto a sus muchas pertenencias, entre ellas los famosos ositos de peluche, el expríncipe ha hecho selección durante el traslado, pues la nueva casa tiene cinco habitaciones frente a la treintena de salas que disponía en el Royal Lodge.

Marsh Farm, una residencia poco descrita por el momento, es una propiedad real en entorno rural dentro de la finca Sandringham, donde es costumbre que los Windsor pasen la Navidad. Carlos III proporciona en esta residencia un limpiador, un jardinero y un cocinero de Sandringham para atender las necesidades de Andrew. En este sentido, mientras otros miembros de la familia le han dado la espalda, como su propia hija, la princesa Eugenia de York, se dice que el monarca británico siente un sentido del deber de protección hacia su hermano menor a pesar de la vergüenza que ha acarreado para la familia.
En cuanto a la nueva vida en Marsh Farm de Andrew Mountbatten-Windsor, se dice que no cambiará mucho de la que hacía en el Royal Lodge, pues se sabe que tras los escándalos de los últimos años y el avance de la edad dejó de lado sus constantes salidas, fiestas y viajes y se ha vuelto un teleadicto, algo que combina con comidas individuales en casa.
Por su parte, Sarah Ferguson también desalojará el Royal Lodge este mes de enero. A pesar de su divorcio en 1996, la pareja seguía viviendo en conjunto, pero a partir de esta mudanza se dice que Ferguson quedará fuera del paraguas habitacional de los Windsor y que, al contrario que su exmarido, no ha tomado de una manera tan sosegada su nuevo destino. Tras mantenerse al margen de las acusaciones sobre Epsein durante años, Fergie protagonizó su particular declive el pasado septiembre, cuando fue destituida de varias oenegés tras conocerse sus contactos y disculpas a Epstein por mail tras repudiarle públicamente.

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