Jerusalén. Servicio especial
12/06/2026 06:00
Un informe publicado esta semana por la ONU asegura que existe un patrón de violencia ejercida por fuerzas vinculadas a Hamas contra civiles palestinos en Gaza desde agosto de 2024. La investigación de la Comisión Internacional Independiente de Investigación de Naciones Unidas sobre los Territorios Palestinos Ocupados e Israel identifica “249 casos individuales de ejecuciones y violencia física grave cometidos entre agosto de 2024 y enero de 2026 que dejaron al menos 108 muertos y 384 heridos”.
Según el organismo, los autores de los abusos justificaron que las víctimas eran presuntos colaboradores de Israel, saqueadores de ayuda humanitaria, delincuentes comunes, personas acusadas de delitos relacionados con drogas o rivales políticos del movimiento islamista.
“Hamas ha utilizado estos castigos como una herramienta para eliminar a la oposición y controlar Gaza”, concluyen los investigadores, que consideran que parte de los hechos documentados podrían constituir crímenes de guerra y violaciones graves del derecho internacional.
El informe también describe cómo los castigos eran frecuentemente ejecutados en espacios públicos. Calles, mezquitas y antiguas comisarías fueron utilizados como escenarios para ejecuciones sumarias grabadas en vídeo o retransmitidas en directo. En muchos casos, las imágenes eran difundidas posteriormente en redes sociales junto con los nombres completos y direcciones de las víctimas con la intención de estigmatizarlos.
La comisión atribuye la mayoría de los abusos a tres estructuras vinculadas a Hamas: las Brigadas Al Qasam, brazo armado de la organización; la Unidad Sahm, una fuerza paramilitar creada por el Ministerio del Interior de Gaza en 2024; y la Fuerza Rada, establecida en junio de 2025 para combatir el crimen y perseguir a opositores políticos.
El informe menciona varios casos de ejecuciones públicas
Entre los casos investigados figura la ejecución pública de tres palestinos el 21 de septiembre de 2025 frente al hospital Al Shifa de ciudad de Gaza. Los hombres fueron acusados de colaborar con Israel y de pertenecer al grupo armado Abu Shabab, principal competidor por el poder en el sur de la franja. Según un vídeo analizado por la comisión, las víctimas aparecían con los ojos vendados y las manos atadas a la espalda mientras un miliciano anunciaba ante una multitud que “la pena de muerte ha sido decidida contra estos traidores”. Instantes después fueron abatidas a tiros.
Uno de los hallazgos más sensibles se refiere al uso del complejo médico Nasser, en Jan Yunis. Testigos entrevistados por la comisión describieron interrogatorios, palizas y disparos dentro del recinto hospitalario. Los investigadores consideran que existen motivos razonables para creer que miembros de la Unidad Sahm torturaron y maltrataron a civiles palestinos en las instalaciones. En ese mismo período, Médicos Sin Fronteras suspendió temporalmente algunas actividades en el hospital tras detectar la presencia militar en el recinto.
En veinte casos las víctimas fueron obligadas a desnudarse y fueron grabadas
La comisión dedica además un apartado específico a la violencia sexual y de género. Los investigadores documentaron veinte casos en los que víctimas fueron obligadas a desnudarse mientras eran golpeadas y grabadas. En otros episodios, los acusados fueron exhibidos públicamente con la palabra “ladrón” pintada en la espalda. Un hombre relató haber sido amenazado con la castración durante su cautiverio. Los menores tampoco escaparon a estas prácticas. Cuatro niños acusados de robo fueron sometidos a castigos físicos extremos, incluida la fractura deliberada de una pierna.
Los autores del informe, que también narran las situaciones de violencia cometida por colonos y soldados israelíes en Cisjordania, Jerusalén Este e Israel, sitúan estos abusos en el contexto del colapso institucional provocado por la guerra. Según la comisión, la destrucción masiva causada por la ofensiva israelí, la eliminación de estructuras policiales y administrativas y el deterioro de las condiciones de vida crearon un vacío de autoridad que favoreció el auge de la violencia interna.
“Los palestinos corrientes se encuentran atrapados entre la violencia estructural y las atrocidades masivas de las fuerzas israelíes y el régimen depredador basado en el miedo de Hamas”, concluye el informe. “Se convierten en víctimas de todas las partes, al tiempo que son reprimidos y controlados violentamente por la misma facción que afirma gobernarlos”.

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