La princesa Eugenia de York habría decidido romper todo contacto con su padre, Andrew Mountbatten-Windsor, antes conocido como el príncipe Andrés, a raíz del escándalo que desde hace años lo vincula con Jeffrey Epstein y que ha vuelto a cobrar fuerza tras nuevas revelaciones en los últimos meses. Según fuentes citadas por la prensa británica, la nieta de Isabel II habría optado por un distanciamiento total, hasta el punto de no hablar con él ni visitarlo, ni siquiera durante las pasadas celebraciones navideñas.
Personas cercanas al entorno familiar describen la situación como una ruptura absoluta. “No hay ningún tipo de contacto, nada. Ella lo ha cortado por completo”, señalan. Este alejamiento se habría intensificado después de que salieran a la luz los nuevos correos electrónicos y testimonios que apuntan a una relación más estrecha de lo reconocido entre el príncipe Andrés y Epstein, lo que provocó su definitiva caída en desgracia pública.

La postura de Eugenia estaría marcada también por su compromiso personal y profesional. La princesa es cofundadora de The Anti-Slavery Collective, una organización dedicada a la lucha contra la trata de personas y la explotación sexual, un hecho que habría hecho todavía más difícil de asumir la negativa de su padre a pedir disculpas públicas a las víctimas relacionadas con el caso Epstein. Este posicionamiento contrasta con el de su hermana mayor, la princesa Beatriz, que, según se comenta, mantiene una relación más pragmática con su padre, intentando no romper del todo los lazos familiares.
El distanciamiento llega en un momento especialmente delicado para Andrew Mountbatten-Windsor, que se prepara para abandonar Royal Lodge, la residencia que ocupó durante años en la finca de Windsor, y trasladarse a una vivienda más modesta. Su situación refleja el aislamiento progresivo que ha vivido dentro y fuera de la familia real desde que se le retiraran sus títulos, honores y funciones oficiales.
Aunque ambas hermanas acudieron a los actos familiares de Navidad en Sandringham, Eugenia habría evitado cualquier acercamiento a su padre, reforzando la percepción de una fractura profunda e irreversible. Este episodio se suma a las tensiones que el caso Epstein sigue generando en el seno de la monarquía británica y pone de relieve el impacto personal y familiar de uno de los mayores escándalos que han sacudido a la casa real en las últimas décadas.

Hace 2 días
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