Las 72 horas que evitaron el colapso de la legislatura en Cataluña

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La Cataluña del procés estuvo marcada por acuerdos alcanzados en el último minuto. El pacto que ayer comunicaron el Govern socialista de Salvador Illa y Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), y que ha permitido prolongar la negociación presupuestaria, también se fraguó a contrarreloj, aunque sin rozar el fin del tiempo reglamentario. El choque de trenes, que llevado al extremo habría podido hacer colapsar la legislatura en Cataluña, se evitó a tres días del momento decisivo: el viernes, cuando se votaban en el Parlament las enmiendas a la totalidad al proyecto de cuentas.

Todo se encarriló desde el pasado domingo y se cerró en 72 horas, cuando Illa y Oriol Junqueras bendijeron la hoja de ruta en un encuentro en la Casa dels Canonges, residencia oficial del president, en un intento de recomponer la confianza rota. Ambas partes tienen ahora hasta el 31 de julio para llegar a un acuerdo que dote a Cataluña de unas nuevas cuentas.

Sábado 14 de marzo. Escenarios: la escuela de invierno del PSC, en Tarragona, y el acto de celebración de los 95 años de ERC, en la Estació del Nord de Barcelona. A menos de una semana del plazo adicional que se habían dado socialistas y republicanos para negociar una salida a los Presupuestos, las posiciones seguían alejadas. El PSC pedía confianza en el cumplimiento de los acuerdos y ERC advertía de que no retiraría su enmienda a la totalidad sin un gesto sobre la cesión de la gestión del IRPF a la Generalitat.

“Ya hemos desencallado el aeropuerto, han vuelto empresas, hemos rescatado el eje transversal ferroviario. Un problema detrás de otro. Hemos hecho cosas y las haremos todas. Esa es la actitud: tener confianza. Paso a paso”, dijo Illa a los suyos, recordando que su proyecto era para una década. “Si la cárcel no nos ha rendido, tampoco nos rendirá ninguna presión”, aseguró por su parte el líder republicano, recuperando un mensaje que ya había utilizado cuando anunció la enmienda a la totalidad, cuya retirada condicionaba a que desde Madrid se aclarase el panorama sobre el aumento de competencias tributarias.

Domingo 15 de marzo. Escenario: un lugar reservado en Barcelona. Fuentes republicanas sitúan este día como el punto de inflexión en la actitud del PSC. En una reunión celebrada en la ciudad, los equipos negociadores, liderados por la número dos del PSC, Lluïsa Moret, y por el director general de ERC, Lluís Salvador, constataron el bloqueo. Según esas fuentes, la confirmación de que ERC no cedería abrió a tomar el camino de retirar el proyecto de cuentas. Los republicanos, por su parte, asumieron que el gesto que esperaban no llegaría por ahora. Ambas partes optaron entonces por reconducir la situación, poniendo el acento en darse más tiempo para negociar y en acompañarse mutuamente en el proceso.

Lunes 16 de marzo. ERC había optado por suspender sus tradicionales conferencias de prensa de los lunes (en el partido) y de los martes (en el Parlament), una decisión que dividió internamente a la formación entre quienes defendían dar explicaciones y quienes apostaban por la prudencia. Fuentes del partido señalan que así evitaban añadir ruido a una negociación muy complicada.

Hubo una reunión telemática y un intercambio de documentos entre los equipos. Por ERC participaron los diputados Ester Capella, Oriol López y Jordi Albert; por el PSC, los consejeros Albert Dalmau, el secretario del Govern, Javier Villamayor, y el diputado Ferran Pedret. Ambas partes se emplazaron al día siguiente para intentar cerrar el documento que debía resolver el bloqueo.

Martes 17 de marzo. Escenarios: el Palau de la Generalitat y el plató de TVE en Barcelona. Fuentes de ERC reconocen que el nerviosismo se instaló entre los negociadores cuando la consejera Alícia Romero, en una entrevista en el programa Cafè d’Idees de La2, negó la posibilidad de retirar las cuentas. La titular de Economía y portavoz del Ejecutivo catalán, Sílvia Paneque, respondía así a informaciones que apuntaban en esa dirección.

Paneque mantuvo esa posición mientras Romero se reunía con representantes de ERC en el Palau. Durante la mañana, ambas partes esbozaron el borrador del documento hecho público el miércoles. Hubo un debate intenso. Un ejemplo, explican fuentes de la negociación, fue el punto cuatro, donde las partes “se comprometen a negociar para aprobar unos Presupuestos”. Los socialistas querían limitar el compromiso a la aprobación; ERC, en cambio, pretendía circunscribirlo a la negociación. El matiz, aunque menor, requirió discusión.

Tras la pausa para comer, y después de que trascendiera la reunión, los equipos volvieron a encontrarse para cerrar el texto. A las 18.45, Junqueras llegó a la Casa dels Canonges, anexa al Palau. Allí, en un ambiente distendido, avalaron la hoja de ruta que implica el hecho inédito de un Ejecutivo catalán retirando un borrador de cuentas y la flexibilización de las exigencias de ERC respecto a la recaudación del IRPF. No cenaron, pero empezaron a recomponer una relación dañada y a dar aire a una legislatura aún pendiente de su evolución en los próximos meses y marcada por las concesiones mutuas.

Fuentes del Govern conocedoras de las negociaciones aseguran que una de las lecciones de todo el parto presupuestario es que se han de separar los diferentes temas a partir de ahora: “Mezclar presupuestos con el IRPF o con otras cuestiones no ha funcionado ni va a funcionar”, aseguran. Los socialistas, que se resisten a expresar en público su malestar con ERC, sí aseguran en que en Cataluña “nadie entiende que no haya Presupuestos por el tema del IRPF” y que esta insistencia puede acabar pasando factura a los republicanos.

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