El sector de la econom?a e industria digital se ha convertido, en apenas unos a?os, en un bar?metro silencioso de la modernizaci?n empresarial en Espa?a. Entre la consolidaci?n de su tejido de las peque?a y medianas empresas (pymes) y la presi?n creciente de la agenda verde europea, este ecosistema avanza a medio camino entre la oportunidad y la incertidumbre.
El mapa empresarial del sector digital espa?ol est? dominado por las microempresas, que representan m?s del 96% de las pymes y, en muchos casos, operan sin personal asalariado. El peso de las peque?as empresas, m?s din?micas, ha crecido en torno a un 9%, mientras las medianas se mantienen en la periferia estad?stica, con apenas un 0,5% del total y una ligera contracci?n en el periodo analizado. El resultado es un paisaje de compa??as de reducido tama?o, con estructuras ?giles pero recursos limitados, que empiezan a dar pasos hacia la profesionalizaci?n sin perder a?n su car?cter marcadamente informal y operativo.
En materia de sostenibilidad, el sector se mueve en un terreno lleno de contrastes. A nivel general, un 66,5% de las pymes declara haber adoptado medidas sostenibles, pero solo el 46% dice comprender realmente qu? es la econom?a circular. La brecha se dispara cuando entra en juego el tama?o: el conocimiento desciende al 41% en las microempresas y se eleva hasta el 77,2% en las grandes, evidenciando una divisi?n clara entre quienes tienen capacidad para integrar la sostenibilidad y quienes apenas la rozan.
Estos datos forman parte del estudio realizado por Sigma Dos para la Escuela Unidad Editorial, encargada por la Fundaci?n Estatal para la Formaci?n en el Empleo (Fundae) de elaborar cursos de sensibilizaci?n y formaci?n de las pymes ante la necesidad de adaptaci?n a un modelo de producci?n y consumo m?s eficiente. El proyecto Pymesostenible est? financiado por la Uni?n Europea con Fondos Next Generation, dentro del marco del Plan de Recuperaci?n, Transformaci?n y Resiliencia del Ministerio de Trabajo y Econom?a Social.
M?s que una falta de acceso a la informaci?n, las pymes del sector digital arrastran una barrera de percepci?n: la sostenibilidad se ve a menudo como algo ajeno a sus dimensiones y actividades, una preocupaci?n reservada a grandes corporaciones o sectores industriales intensivos. En consecuencia, muchas empresas adoptan una actitud pasiva, donde las medidas medioambientales no se incorporan como prioridad estrat?gica, sino como respuestas puntuales a exigencias normativas, requisitos de clientes o simples oportunidades de ahorro.
Un impacto ambiental contenido
Desde la ?ptica ambiental, el sector digital mantiene, por ahora, un perfil moderado. La generaci?n de residuos se sit?a por debajo de la media nacional y europea, aunque entre 2019 y 2021 se aprecia una senda ascendente, sobre todo en residuos no peligrosos
En paralelo, los residuos pl?sticos muestran una notable disminuci?n atribuida, en parte, a la digitalizaci?n de procesos, la reducci?n de embalajes f?sicos y la mejora en reciclaje y reutilizaci?n. Sin embargo, el volumen de equipos desechados, una categor?a directamente vinculada al sector, pone sobre la mesa un reto evidente: desplegar pol?ticas s?lidas de reciclaje y econom?a circular que aborden de forma integral el ciclo de vida de los dispositivos, desde su adquisici?n hasta su retirada.
El cap?tulo de emisiones de gases de efecto invernadero revela otra cara de la moneda. El di?xido de carbono representa m?s del 93% de las emisiones del sector, que desde 2018 se sit?an sistem?ticamente por encima de la media europea, aunque mantienen un peso reducido en el total nacional.
De la econom?a digital a motor verde
Pese a las sombras, el sector de econom?a e industria digital empieza a consolidarse como un actor emergente de la econom?a verde. Entre 2016 y 2022, el valor a?adido asociado a actividades ambientales se ha m?s que duplicado, lo mismo que los indicadores de producci?n y exportaci?n vinculados a soluciones sostenibles. Aunque su peso a?n es modesto en el conjunto de la econom?a, la tendencia al alza confirma un papel creciente como proveedor de herramientas tecnol?gicas para la transici?n ecol?gica.
Esta condici?n de "motor indirecto" sit?a al sector en una posici?n estrat?gica: su impacto ambiental directo puede ser relativamente contenido, pero su capacidad para multiplicar la eficiencia y reducir emisiones en otros sectores es considerable. La digitalizaci?n de procesos, la inteligencia de datos, la virtualizaci?n de servicios o la automatizaci?n inteligente se convierten, as?, en palancas clave para acelerar la transformaci?n verde m?s all? de sus propias fronteras.
Mientras tanto, la relaci?n de las pymes digitales con la normativa, las certificaciones y las ayudas medioambientales es, en general, tensa. Los instrumentos existen, pero se perciben complejos, exigentes y alejados de la realidad diaria de empresas con recursos humanos muy limitados. La actualizaci?n constante del marco regulatorio se vive como una carga administrativa dif?cil de gestionar, y los procesos de certificaci?n se consideran costosos en tiempo y dinero, asumibles solo cuando son obligatorios o dan acceso directo a contratos y licitaciones. Las ayudas, por su parte, apenas llegan al grueso del tejido. Muchas pymes no han recurrido a ellas por desconocimiento, por sensaci?n de innecesarias o por la dificultad de cumplir con los requisitos.
La formaci?n en sostenibilidad y econom?a circular contin?a siendo marginal. La mayor?a de las pymes no desarrolla actividades formativas espec?ficas y prioriza el d?a a d?a operativo por encima de cualquier tipo de actualizaci?n en esta materia. Cuando existe inter?s, suele dirigirse a contenidos muy aplicados, con retorno inmediato: digitalizaci?n y tecnolog?as sostenibles, normativa del sector, eficiencia y consumo responsable. Tem?ticas m?s estrat?gicas, como el reporting, la taxonom?a europea o la integraci?n plena de los criterios de Medio Ambiente, Social y Gobernanza (ESG por sus siglas en ingl?s), despiertan un inter?s muy limitado.
El diagn?stico de las personas expertas coincide: el sector se mueve en un nivel de conocimiento operativo que, si bien permite avances puntuales, frena la consolidaci?n de estrategias integrales de sostenibilidad. Las pymes buscan equilibrar costes, productividad y responsabilidad ambiental, pero sin un marco claro, sin indicadores definidos y sin una narrativa que conecte la sostenibilidad con su competitividad futura.

Hace 1 día
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