Las advertencias del presidente de EE.UU., Donald Trump, ya no atemorizan a sus aliados. Los grandes países de la OTAN han rechazado enviar buques para reabrir la circulación en el estrecho de Ormuz, tal y como pretendía la Casa Blanca. Alemania, el Reino Unido, Francia Italia y también España marcaron ayer distancias con las intenciones de Trump de implicar a la Alianza Atlántica en el conflicto de Irán y le negaron el apoyo militar que exige para garantizar el tráfico de los petroleros en la zona.
Durante el fin de semana, Trump había pedido a los grandes países que contribuyan a vigilar el estrecho después de que Irán respondiese a los ataques de EE.UU. e Israel utilizando drones, misiles y minas para cerrar de facto esta vía marítima estratégica, por donde pasa una quinta parte del suministro mundial de crudo. En una entrevista en el Financial Times, el mandatario estadounidense auguró un “futuro muy malo” a los países de la OTAN si no le apoyan a desbloquear el estrecho de Ormuz. “Es lógico que quienes se benefician del estrecho ayuden a asegurar que allí no ocurra nada malo”, razonó el republicano. También insistió en que Reino Unido, China, Francia, Japón y Corea del Sur deberían enviar buques de guerra a la región para reabrir el enclave.
Alemania responde a Trump que la guerra “no tiene nada que ver con la Alianza Atlántica”
Alemania, a través de su portavoz oficial, fue tajante al responder que esta guerra “no tiene nada que ver con la Alianza Atlántica”. Berlín descarta de forma rotunda cualquier participación militar, incluyendo misiones para la reapertura por la fuerza del estratégico enclave. “¿Qué espera (...) Donald Trump que hagan uno o dos puñados de fragatas europeas en el estrecho de Ormuz que no pueda hacer la poderosa Armada de Estados Unidos?”, lanzó el ministro de Defensa, Boris Pistorius, restando importancia a las amenazas de Trump de que tal postura podría tener consecuencias negativas para la OTAN. Y sentenció: “Esta no es nuestra guerra, nosotros no la hemos iniciado”. De igual manera, el canciller, Friedrich Merz, pidió a los “amigos israelíes” que no cometan el “error” de librar una ofensiva terrestre en Líbano.
Trump ha criticado con dureza al primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, por no apoyar inicialmente los ataques estadounidenses e israelíes contra Teherán. Pero el laborista, aunque incidió que está hablando con aliados de Europa, el golfo Pérsico y EE.UU. sobre un plan para garantizar la libertad de navegación, defendió que en ningún caso sería una misión liderada por la OTAN y que el Reino Unido “no se dejará arrastrar hacia una guerra más amplia”.
El sábado, Francia ya dijo que su portaaviones de propulsión nuclear Charles de Gaull e y sus fragatas no se moverían del Mediterráneo oriental. La semana pasada, el Elíseo ya llamó a una misión internacional de voluntarios puramente “defensiva” para reabrir el estrecho. Francia participa dentro del marco europeo de la operación Aspides, de la Unión Europea, que suma tres navíos militares, uno griego, un francés y un italiano. La operación se puso en marcha para frenar los ataques contra el tráfico marítimo en el mar Rojo de los piratas somalíes y los rebeldes hutíes de Yemen, respaldados por Irán.
Por eso, la alta representantee de la UE para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas creía que lo más fácil era usar esta operación que ya está en marcha en la región y “tal vez cambiarla un poco”. En Bruselas, la jefa de la diplomacia europea dejó claro que el estrecho de Ormuz queda fuera “del ámbito de actuación de la OTAN”, pero en cambio sugirió modificar el alcance de la operación Aspides, algo en lo que se encontró con el rechazo tajante de los socios comunitarios.
“En nuestras discusiones ha habido un claro deseo de reforzar la operación, pero por el momento no hay apetito en cambiar el mandato”, reconoció la estonia ante la prensa tras una reunión de Exteriores de los Veintisiete. La jefa de la diplomacia europea también evocó la posibilidad de una iniciativa parecida en el marco de las Naciones Unidas, sin más concreción.
El ministro italiano, Antonio Tajani, se mostró dispuesto a fortalecer la misión europea, pero no a cambiar su mandato. “Me parece complicado cambiar la misión porque se trata de una misión defensiva, por lo que habría que modificarla por completo, pero creemos que, en este momento, lo correcto es permanecer en el Mar Rojo”, subrayó el también viceprimer ministro italiano. Grecia, el otro país al frente de la operación, tampoco está por la labor de enviar buques a la zona del conflicto.
Albares defiende que la voz de Europa tiene que ser la de la “desescalada, el diálogo y la diplomacia”
Igual de tajante es el rechazo español. El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, se ha desmarcado de la iniciativa de Kallas porque cree que el ámbito de actuación de Aspides en el mar Rojo “es el correcto” y está “cumpliendo perfectamente sus funciones en este momento”. “La posición de España y de la política exterior española es muy clara. Europa tiene también que hablar con esa voz, y tiene que ser la de la desescalada, la del diálogo y la diplomacia, la de la vuelta a las mesas de negociación. La solución puramente militar nunca trae democracia, ni estabilidad, ni prosperidad económica”, remarcó el ministro en su llegada a la reunión.
“Esta no es la guerra de Europa”, resumió Kallas. “Nadie quiere acudir activamente a esta guerra, y por supuesto, todo el mundo está preocupado de lo las posibles consecuencias”.

Corresponsal en Bruselas. Antes, al frente de la corresponsalía en Italia y el Vaticano de La Vanguardia y RAC1 (2018-2024). Es autora de ‘Laboratori Itàlia’ (Pòrtic, 2024).

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