Marius Borg, visto para sentencia

Hace 7 horas 1

El juicio a Marius Borg Hoiby, hijo de la princesa heredera de Noruega, Mette-Marit, por un total de 40 cargos, cuatro de ellos por presuntas violaciones, concluyó este jueves en Oslo, tras siete semanas de intensa expectación que han tenido en vilo al país escandinavo. Borg Hoiby, de 29 años, nacido de una relación anterior al matrimonio de su madre con el príncipe heredero Haakon Magnus, afronta una posible pena de siete años y siete meses de cárcel –esa es la petición formalizada el miércoles por la Fiscalía-, mientras que los abogados defensores pidieron la absolución de los cuatro cargos de violación. 

Los defensores sostienen que Hoiby debería ser condenado a un año y seis meses de prisión por los cargos de los que se ha declarado culpable. La sentencia se espera en mayo, y de momento Hoiby continúa en detención preventiva, situación en la que se encuentra desde principios de febrero. 

“La violación puede dejar cicatrices imborrables y destruir vidas; puede ser algo que la víctima lleve consigo el resto de su vida”, afirmó el fiscal Sturla Henriksbo el miércoles, penúltimo día de un juicio de gran repercusión mediática. El fiscal adjunto, Andreas Kruszewski, solicitó siete años y siete meses de prisión, argumentando que debería ser condenado por 39 de los 40 cargos. 

El alegato de la acusación 

La Fiscalía noruega pide 7 años y 7 meses de cárcel para Marius Borg Hoiby por violación, acusaciones que él niega 

Vestido con vaqueros y un polo azul de manga corta que dejaba ver sus brazos tatuados, Hoiby, que no pertenece formalmente a la familia real de Noruega, no mostró emoción alguna al escuchar el miércoles la petición de la Fiscalía, informó Afp desde Oslo. Durante las sesiones han surgido detalles sobre la adicción a ⁠las drogas de Hoiby, vídeos grabados por él mismo de encuentros sexuales y más de 800 mensajes electrónicos presentados como pruebas.

También el miércoles, los abogados de las siete mujeres afectadas presentaron demanda para reclamar la indemnización que Hoiby debería pagarles. En total, los abogados solicitan que el hijastro del príncipe heredero abone más de 1,9 millones de coronas noruegas (uno 172.000 euros). Algunos de los letrados defensores consideran que las mujeres deberían recibir una indemnización mayor de lo habitual, dado el gran impacto que el caso ha tenido debido a la presión mediática.

Mette Yvonne Larsen, defensora de la conocida como ‘mujer de Frogner’ [por el distrito de Oslo donde residía], sostiene que su clienta debería recibir 250.000 coronas como indemnización, y que los delitos cometidos contra ella constituyen violencia doméstica, delito del que Hoiby no ha sido acusado en el caso de esta mujer.

La princes heredera de Noruega, Mette-Marit, y su hijo, Marius Borg Hoiby, en una visita a Trondheim el 23 de junio del 2016 

La princes heredera de Noruega, Mette-Marit, y su hijo, Marius Borg Hoiby, en una visita a Trondheim el 23 de junio del 2016 Julian Parker / Getty

La acusación se centra en cuatro presuntas violaciones entre el 2018 y noviembre del 2024; presunta violencia y amenazas contra una expareja entre el verano del 2022 y el otoño del 2023; y dos presuntos actos de violencia contra una posterior pareja, además de la vulneración de una orden de alejamiento. En la acusación figuran también infracciones de tráfico y delitos relacionados con las drogas. Inicialmente eran 38 cargos, que la Fiscalía elevó a 40 a inicios de marzo.

En total, siete personas son consideradas presuntas víctimas. Sus identidades están protegidas, con la excepción de Nora Haukland, modelo e influencer, quien ha hablado públicamente sobre el abuso que afirma haber sufrido. Según la acusación, entre el verano del 2022 y el otoño del 2023, mientras mantenían una relación, Høiby golpeó repetidamente a Haukland en la cara con puñetazos y patadas, la agarró por el cuello, la arrojó contra la nevera y la insultó. 

Los abogados defensores de Hoiby, Ellen Holager Andenaes y Petar Sekulic, niegan rotundamente que Nora Haukland haya sufrido abusos en sus relaciones íntimas, y defienden que las discusiones entre los dos fueron acaloradas por ambas partes.

Los cargos contra Marius Borg Hoiby

La acusación se centra en cuatro presuntas violaciones entre el 2018 y el 2024, junto a otros delitos, incluidas infracciones de tráfico y asuntos de drogas; inicialmente eran 38 cargos, que la Fiscalía elevó a 40 a inicios de marzo

El fiscal Henriksbo destacó también las acusaciones de agresiones a una exnovia, que en el juicio definió su relación con Hoiby como una relación marcada por la violencia, los celos y la infidelidad. Marius Borg Hoiby ha admitido agresiones y otros delitos menores, pero se ha declarado no culpable de las violaciones, pues sostiene que se trató de sexo con consentimiento. El juicio, que empezó el pasado 3 de febrero, ha estado sometido a numerosas restricciones, incluida la prohibición de fotografiar al acusado y a sus presuntas víctimas cuando testifican.

En un testimonio entre lágrimas la semana pasada, Hoiby aseguró que la intensa cobertura mediática de su juicio le había convertido en “objeto de odio” y que había sido retratado como un monstruo, lo que le ha provocado ansiedad y depresión clínica. El primogénito de la princesa heredera ha utilizado a menudo en sus respuestas el argumento de que los medios de comunicación le acosan desde la infancia, en una clara estrategia del equipo legal de su defensa, pues también la abogada Ellen Holager Andenaes y su colega Petar Sekulic han mencionado con frecuencia esta circunstancia.

Marius Borg Hoiby tenía cuatro años cuando, el 25 de agosto del 2001, su madre, Mette-Marit Tjessem Hoiby, se casó con el príncipe heredero Haakon Magnus –el niño ejerció de paje en la ceremonia nupcial en la catedral luterana del Salvador en Oslo–, y residió con ambos en palacio durante su infancia y adolescencia. Allí creció junto a sus hermanastros, nacidos del matrimonio real: la princesa Ingrid Alexandra, segunda en la línea de sucesión al trono, y el príncipe Sverre Magnus.

El fiscal Henriksbo dijo ⁠ante el tribunal que Hoiby debe ser tratado como cualquier otro noruego, sin que se le imponga un castigo más severo ni más leve por formar parte de la familia más prominente del país. “Hoiby no es un monstruo. Ninguno de nosotros lo es -dijo Henriksbo al comienzo de su alegato final el lunes-. “No debe ser condenado ⁠por quién es, sino por lo que hizo”.

María-Paz López Rodríguez

Corresponsal en Alemania, Centroeuropa y países nórdicos desde 2014. Antes en Italia y Vaticano (2003-2009). Especialista en religión. Licenciada en Comunicación (UAB) y máster en Periodismo (beca Fulbright) en Columbia

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