El nominado por Donald Trump para suceder a Kristi Noem al frente del Departamento de Seguridad Nacional, el senador por Oklahoma Markwayne Mullin, se ha comprometido a seguir la ley en su esfuerzo por llevar a cabo la principal promesa de campaña del presidente: la mayor operación de deportaciones de la historia. En su primera audiencia de confirmación ante el Senado, que decidirá este jueves si lo aprueba, ha adoptado un tono menos agresivo que su predecesora, cesada hace dos semanas tras su gestión al frente de una polémica política migratoria.
“No quiero deportar a nadie que esté aquí legalmente y, definitivamente, tampoco a las personas que han hecho todo lo posible por contribuir a la sociedad”, ha dicho Mullin, marcando distancias con Noem, en un momento en el que la Administración de Donald Trump ha relajado sus redadas indiscriminadas contra personas de apariencia latinoamericana.
El Senado votará este miércoles la confirmación de Mullin, quien se ha desmarcado de su predecesora Noem
El senador por Oklahoma ha afirmado que su intención es sacar al Departamento de Seguridad Nacional del foco mediático, después de un año marcado por los métodos agresivos del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) y la Patrulla Fronteriza, que dependen del departamento. “Mi objetivo es que no seamos la noticia principal todos los días. Que la gente entienda que estamos ahí fuera, que los estamos protegiendo y que estamos trabajando con ellos”, ha afirmado.
“Me encantaría ver al ICE convertirse más en un servicio de traslado que en la primera línea” de la política migratoria, ha añadido Mullin, señalando que no será necesario modificar las leyes para lograrlo. También ha afirmado que su intención es trabajar con las autoridades de las llamadas “ciudades santuario”, que limitan la capacidad de acción de la policía migratoria, y conocer sus preocupaciones en vez de desplegar a los agentes de manera unilateral, como hizo el año pasado Noem en Minneapolis, Los Ángeles, Chicago y otras ciudades gobernadas por demócratas.
Por último, también se ha desmarcado de las actuaciones del ICE en las que agentes han entrado en domicilios privados para efectuar redadas, afirmando que ha dejado “muy claro” a su futuro personal que deberá utilizar órdenes judiciales para entrar en propiedades. Preguntado sobre qué haría si Trump le diera una orden contraria a la ley, ha respondido que “el presidente nunca me pediría eso”, y ha añadido que siempre seguirá lo plasmado en las leyes y la Constitución de EE.UU.
Mullin, miembro de la nación Cheroqui, uno de los pocos pueblos nativos que quedan en EE.UU., es un empresario que dio el salto a la política en el 2012, año en el que fue elegido para representar a Oklahoma en la Cámara de Representantes, y desde el 2023 sirve como senador. Desde el Capitolio, se ha convertido en uno de los más fieles aliados de Trump, con quien ha afirmado que habla “todo el tiempo”, mantiene una “muy buena relación” y “es un gran amigo”.
Dada su larga trayectoria en el Congreso, así como la mayoría republicana en el Senado, es previsible que su confirmación no enfrente grandes obstáculos, pues tan solo necesita una mayoría simple. De ser confirmado, sustituirá en el cargo a Noem, cesada el mes pasado después de una serie de desencuentros con Trump por su versión sobre una campaña publicitaria que costó 220 millones de dólares, en la que salía ella como protagonista y de la que dijo que había sido aprobada por el presidente, algo que él desmintió.
Pero Noem llevaba meses en el punto de mira, especialmente por su polémica gestión del relato tras el asesinato de dos estadounidenses a manos de agentes del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) en Minneapolis, así como por el manejo de fondos de la agencia federal de emergencias (FEMA), cuyos retrasos en las inundaciones del año pasado en Texas irritaron a algunos republicanos.
Cuando la policía migratoria de Trump mató a plena luz del día a Renée Good y Alex Pretti, Mullin, como varios de sus colegas republicanos, justificó su asesinato afirmando que habían ido a las manifestaciones en Minneapolis a causar “el máximo daño”, a pesar de que los vídeos de ambas escenas demostraron lo contrario.
Mullin retira sus palabras en las que justificó el asesinato de Alex Pretti a manos de agentes migratorios
Este miércoles, se ha retractado de aquellas palabras en el caso de Pretti: “No debí haberlas dicho y como secretario no lo haría”, ha afirmado, marcando distancias con Noem. Sin embargo, en el caso de Good, la mujer que sufrió un tiroteo mientras intentaba esquivar a un agente migratorio, ha dicho que “absolutamente” cree que el asesinato fue “justificado” en la autodefensa.
En el momento más tenso de la audiencia, el senador Rand Paul, presidente del comité y uno de los pocos republicanos críticos con Trump, le ha recordado unos comentarios que hizo Mullin el mes pasado, cuando lo llamó “maldita serpiente” por intentar bloquear la aprobación de un proyecto de ley para financiar el Departamento de Seguridad Nacional. Entonces, Mullin dijo que entendía por qué un vecino atacó a Paul en el 2017, dejándolo con costillas rotas y graves complicaciones respiratorias.
“Dímelo a la cara, dile al mundo por qué crees que merecía ser atacado por la espalda, tener seis costillas rotas y un pulmón dañado”, ha dicho Paul. “Y ya que estás, explícale al público estadounidense por qué deberían confiar en un hombre con problemas de ira para dirigir el departamento”. Mullin, que se ha negado a pedir disculpas, le ha criticado por haber votado con los demócratas en múltiples ocasiones esta legislatura: “Parece que peleas más contra los republicanos que trabajas con nosotros”.
La nominación llega en un momento convulso para el Departamento de Seguridad Nacional, que lleva un mes sin financiación tras la falta de acuerdo en el legislativo. Para aprobar la ley de gasto, los demócratas exigieron nuevas restricciones para los agentes de inmigración, como la prohibición de que usen máscaras y vayan sin identificar en sus redadas, pero los republicanos se negaron. Aunque el trabajo “esencial” ha continuado, aproximadamente 100.000 empleados llevan un mes sin cobrar su sueldo, lo que ha provocado disrupciones, especialmente en los aeropuertos, pues muchos de sus agentes de seguridad han decidido renunciar o no presentarse al trabajo.
En el interrogatorio de este miércoles, los demócratas también han presionado a Mullin por sus inversiones, pues desde que comenzó su etapa como legislador se ha multiplicado su patrimonio, convirtiéndose en uno de los mayores compradores de acciones del Congreso. Mullin se ha defendido afirmando que él no dirige personalmente sus inversiones, sino que lo hace a través de una empresa externa.


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