Nacho Abad planta cara a las acusaciones de "bulero" con un recado a Jesús Cintora

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La tensión volvió a adueñarse del plató de En Boca de Todos durante un enconado debate sobre la gestión de los incendios forestales. La controversia estalló cuando Pablo Fernández, portavoz de Podemos, desacreditó duramente al alcalde de Pedro Bernardo, David Segovia, acusándole de mentir sobre las estrictas restricciones burocráticas del monte. Nacho Abad no dudó en dar la cara por su invitado para defender el testimonio de quien sufre el problema sobre el terreno frente a la frialdad de los despachos, lo que desencadenó un tenso cara a cara en el que el político terminó tachando de "bulero" al propio presentador.

Lejos de achantarse, Nacho Abad frenó en seco los intentos del representante morado de repartir carnés de periodismo y erigirse en juez de la verdad: "Yo no vendí nada. No me vuelvas a acusar de bulero. Puse un complemento circunstancial de tiempo. Y si no lo has entendido, estudia, ¡no me vuelvas a acusar de bulero!". Acto seguido, el comunicador le asestó un dardo directo al aleccionamiento político recordándole a un conocido rostro televisivo: "No seas Cintora aquí diciendo lo que es bulo y lo que es verdad, no te lo voy a permitir".

La mención a Jesús Cintora no fue casual, sino un claro dardo contra esa conocida práctica de señalar y fiscalizar desde la pequeña pantalla el trabajo de otros medios de comunicación y periodistas. Una dinámica que, además, evoca episodios de la televisión pública, donde en diversas ocasiones se ha utilizado el altavoz estatal y programas de análisis para señalar frontalmente a cabeceras privadas, periodistas o líneas editoriales ajenas al relato oficial, buscando dinamitar la credibilidad del discrepante.

Señalamiento desde la televisión pública

Esta dinámica de señalamiento mediático ha alcanzado cotas muy controvertidas en la propia RTVE. Periodistas como el propio Jesús Cintora o Javier Ruiz han convertido con frecuencia sus platós en la televisión pública en tribunales de la verdad desde los que examinar y cuestionar la labor del resto de cabeceras. Bajo la premisa de combatir la desinformación y destapar presuntas "centrifugadoras de la mentira", se ha recurrido a las pantallas financiadas con el dinero de todos los ciudadanos para situar en la diana a profesionales de medios privados, criticando sus enfoques e interpretaciones periodísticas cuando estas no casaban con la tesis institucional o la línea gubernamental.

La paradoja radica en que este ejercicio de fiscalización a la competencia periodística desde el ente público no ha estado exento de severas llamadas de atención internas e institucionales. En más de una ocasión, el propio Consejo de Informativos de RTVE o los tribunales han tenido que afear la conducta o condenar la emisión de informaciones tendenciosas y desacertadas en espacios liderados por Ruiz o Cintora. Un amargo contraste que deja al descubierto la contradicción de erigirse en inquisidores y jueces morales de la profesión mientras se cometen los mismos patinazos de los que se acusa al resto de la prensa.

A pesar de la advertencia de Abad y de la precisión técnica expuesta en el plató de Cuatro, Pablo Fernández continuó cuestionando el trabajo de la redacción. Cansado del paternalismo y de la constante fiscalización del discurso ajeno, Nacho Abad zanjó definitivamente la disputa tirando de un afilado e ingenioso sarcasmo para retratar la actitud del político ante la audiencia: "Les presento a Pablo Fernández, que tiene un posgrado en la facultad de Begoña Gómez, él determina lo que es verdad o no. Pablo Fernández, licenciado en bulos. Ya está bien".

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