Óscar Pérez-Oliva anuncia su 'perestroika' y se perfila como la 'Delcy' de Trump para Cuba

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La dictadura cubana permitirá a sus ciudadanos en el exterior invertir en el sector privado. El encargado de anunciarlo ha sido el viceprimer ministro y titular de la cartera de Comercio Exterior e Inversión Extranjera en la isla, Óscar Pérez-Oliva Fraga. Y lo ha hecho en una entrevista concedida este lunes a la cadena estadounidense NBC News.

La puesta en escena no deja lugar a dudas: el régimen quiere transmitir un cambio de rumbo de la mano de nuevos actores. En este caso, del sobrino nieto de Fidel y Raúl Castro. Un hombre que se ha desarrollado dentro del régimen pero que no lleva sobre sus espaldas el peso del apellido del clan que ha oprimido a su pueblo durante casi 70 años.

🇨🇺 El viceministro de Cuba y nieto de Raúl Castro, Óscar Pérez-Oliva Fraga, anuncia en televisión las mismas reformas de apertura económica que aceleraron la caída de la Unión Soviética. pic.twitter.com/H0RfuS4BNQ

— Progresismo Out Of Context (@OOCprogresismo2) March 17, 2026

El plan, una batería de medidas que simbolizarían el inicio de una etapa de apertura económica en Cuba, va "más allá de la esfera comercial", ha dicho Pérez-Oliva. Incluye "grandes inversiones, especialmente en infraestructuras" de sectores considerados prioritarios como el turístico, la minería y el energético, ha añadido.

Y la guinda: "Cuba está abierta a tener una relación fluida con empresas estadounidenses" y "también con cubanos que residan en los EEUU, y sus descendientes". Es lo que ha asegurado Pérez-Oliva con un tono amable y tranquilo, manteniendo la mirada fija en su entrevistador, y vestido con una camisa tipo guayabera de un blanco impoluto.

¿Quién le apoya?

Según ha explicado durante la entrevista, el Gobierno cubano estaría intentando poner en marcha las reformas económicas necesarias para crear un "entorno dinámico de negocios" en la isla, pese a que el "bloqueo estadounidense" —ha señalado— está minando estos esfuerzos. Ideas que ha vuelto a explicar en el espacio Mesa Redonda de la televisión estatal cubana y que han sido difundidas desde algunas facciones del régimen.

Las decisiones adoptadas por el Gobierno para facilitar una participación más activa de los cubanos residentes en el exterior en el desarrollo económico y social del país, ponen en igualdad de condiciones a nuestros connacionales.#UnidosXCuba pic.twitter.com/z7Kj3oOgWR

— Manuel Marrero Cruz (@MMarreroCruz) March 17, 2026

Fundamentalmente, desde la liderada por el primer ministro de Cuba —Manuel Marrero— a quien también se ha señalado durante las últimas semanas como una pieza clave en las conversaciones que el régimen comunista está manteniendo con la Administración Trump. El presidente estadounidense habría dejado claro que el dictador Miguel Díaz-Canel debe dimitir, si quieren llegar a un acuerdo.

Parece significativo que estas "importantes decisiones", en palabras de Marrero, no hayan sido compartidas desde la cuenta de Díaz-Canel, Presidencia, el Ministerio de Exteriores o su titular —el canciller Bruno Rodríguez—. Especialmente ahora que el dictador ha admitido que las conversaciones con EEUU existen y se están realizando bajo su dirección y la del general del Ejército Raúl Castro.

Un Castro sin Castro

Óscar Pérez-Oliva es nieto de Ángela Castro Rus, la hermana mayor de los líderes de la inagotable revolución cubana que ha destruido la isla y a su gente: Fidel y Raúl Castro. Ocupa el cargo de viceprimer ministro cubano desde octubre de 2024, con motivo del fallecimiento de su antecesor, Ricardo Cabrisas.

Uno de los mayores activos de cara a convertirse en la persona que lidere el proceso de transición a la ansiada democracia en la isla es que, aunque pertenece a la familia que hay detrás del expolio y la destrucción de Cuba, no lleva el peso del apellido Castro. Aunque indudablemente se ha beneficiado del poder y los privilegios de ser parte del clan.

A lo largo de su carrera ha estado estrechamente vinculado al conglomerado empresarial del poder militar Gaesa. La disidencia no vería con buenos ojos su nombramiento, ya que representa la continuidad del régimen comunista. El mismo perro con diferente collar. Pero las aguas se podrían calmar si las exigencias de Trump se materializan, entre ellas la liberación de los presos políticos.

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