No ha tardado Joan Laporta ni 48 horas después de ser reelegido en las urnas en demostrar que quiere cumplir las promesas electorales. Flick, acierto incuestionable como Rijkaard y Guardiola en su día, fue uno de sus grandes argumentos durante la campaña, en la que incluso blandió el discurso del miedo al asegurar que Font era un peligro para el proyecto deportivo ya que no podría mantener al técnico. Y el presidente electo quiso ser consecuente, y también agradecido, cuando ayer desveló que las negociaciones sobre el futuro de Flick van viento en popa. “Seguramente se anunciará pronto”, dijo sobre la renovación del entrenador en una entrevista en RAC1.
Con esas palabras, Laporta casi daba por hecha la continuidad de Flick hasta el 2028, un año más de los que ahora tiene en su contrato. “Deco será el encargado de negociar y Rafa Yuste [máximo mandatario hasta el 30 de junio] deberá firmarlo”, detalló.
Consecuente con la campaña
48 horas después de ganar las elecciones, el presidente electo quiere atar al alemán y cumplir una de sus promesas
El problema es que con tanta generosidad puso en un brete al técnico alemán porque hoy el Barcelona se juega el pase a los cuartos de final de la Champions. Para conseguirlo le vale ganar al Newcastle en el Spotify Camp Nou en horario vespertino. Las prisas de Laporta no tienen nada que ver con la forma de manejar los tiempos de Flick, totalmente centrado en la actualidad deportiva y en el duelo contra los ingleses (1-1 en la ida). Ya habrá tiempo de la firma.
Flick, que es un hombre de fútbol, sabe que una eliminación prematura en Europa haría daño en la moral de la tropa y en las arcas (son 10,6 millones por pasar de ronda). Así que optó por enfriar la oferta y las ganas de cerrar el trato. “Això no toca”, vino a decir.
El precedente
La temporada pasada Flick se esperó hasta el 21 de mayo, cuando el equipo ya era campeón de Liga y Copa y había caído en la Champions
No es la primera vez que impone su ritmo. La temporada pasada se esperó hasta el 21 de mayo, cuando el equipo ya era campeón de Liga y ya había caído en la Champions, para rubricar su contrato hasta el 2027.
Aunque Flick no puede esconder, a sus 61 años, que está muy a gusto en Can Barça e incluso reveló que el conjunto blaugrana será su último club. No habrá otro banquillo para Flick que el del Camp Nou. La predisposición es buena, otra cosa es el timing.
Seguramente lo anunciaremos pronto (el acuerdo). Me gustaría estar todo el mandato con Hansi”
Joan Laporta
Presidente del FC Barcelona
“Este no es el momento adecuado porque ahora tenemos un partido muy importante para el equipo y el club”, se disculpó el germano. “Todo el mundo sabe que yo estoy muy contento aquí. Tengo que hablar con mi familia de eso. Tenemos tiempo de sobra. No es el momento”, aparcó el técnico.
Nadie duda de la adaptación de Flick, que incluso votó en las elecciones del domingo como socio, ni de que ha congeniado muy bien tanto con Laporta, que le ha comparado a Russell Crowe en Gladiator y a Johan Cruyff por sus ojos azules, como con Deco, el director deportivo. Y no es un detalle menor la estrecha amistad que une al propio Laporta con Pini Zahavi, el agente del técnico.
“No estoy pensando en irme a otro lugar. Este será mi último trabajo, mi último club”
Hansi Flick
Entrenador del Barcelona
“Me gustaría estar todo el mandato con Hansi. Eso querría decir que hay estabilidad y que ganamos. Veo posible que esté cinco años más en el Barça. Está a gusto en el club, en la ciudad... Yo estaré cinco años de presidente y espero que él también”, deseó Laporta.
Sin embargo, Flick ya dijo que él es de trabajar con contratos cortos para calibrar el desgaste y la comunión que tiene con su plantilla. Eso hizo que en el Bayern solo estuviese 19 meses y en la selección alemana se marchase tras dos años. Sin olvidar que en el 2031 tendrá 66 años.
Señal de estabilidad
Si, como quiere el mandatario estuviese los cinco años con él, el germano acabaría con 66 años
Todas esas precauciones que se autoimpone no significan que el entrenador tenga otros planes. Nada que ver. “Creo que está claro que me gusta mucho trabajar aquí pero al final lo más importante es lo que yo siento ahora mismo. Aquí trabajo cómodo con mi staff, tengo un gran equipo y siento el apoyo de la gente. No estoy pensando en irme a ningún otro lugar. Este será mi último trabajo, mi último club. Estoy encantado”, se sinceró. Es decir, quiere jubilarse en el Camp Nou.
El barcelonismo espera que el alemán sea el entrenador que les lleve a la sexta Copa de Europa después de quedarse el año pasado en las semifinales. “Tenemos que ser optimistas porque tenemos mucha calidad en el equipo. Somos capaces de ganar la Champions pero tenemos que mejorar. Será bueno que se recuperen los lesionados”, analizó. Con Koundé, De Jong y Balde sanos las posibilidades aumentarán, igual que el equipo necesita más de Lewandowski y Ferran Torres.
Flick y la plantilla recibieron antes de la sesión la visita del presidente electo y del presidente Yuste. “Nos ha deseado suerte. Todo el mundo estaba contento de que hubiese venido”. Primero, ganar al Newcastle. Después, ya llegará, la firma.

Periodista que cubre la información de Deportes en La Vanguardia desde 2006. Vibra con el fútbol y el ciclismo. Asiduo del Camp Nou, de Castalia y de los puertos del Tour

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