Qué son las bombas de racimo, los misiles iraníes que logran atravesar la Cúpula de Hierro israelí

Hace 1 día 1

Tras la muerte del jefe de seguridad iraní, Ali Larijani, anunciada por Israel y confirmada por Teherán, el régimen de los ayatolás respondió con bombardeos sobre Tel Aviv y Ramat Gan, en los que murieron al menos dos personas. Pese al sofisticado sistema de defensa aérea israelí, el país persa logró atravesarla de nuevo, como ya hizo en junio del 2025 durante las últimas hostilidades entre ambos países. 

La efectividad de los ataques iraníes, tanto entonces como en esta última respuesta, se explica por el uso de un tipo de munición que queda al margen del derecho internacional humanitario y que actúa, por definición, de manera indiscriminada. 

La Cúpula de Hierro

El complejo sistema de defensa aérea israelí

El espacio aéreo de Israel no es inexpugnable, pero está altamente preparado para interceptar la mayoría de los proyectiles a través de un complejo sistema elaborado a través de varias capas defensivas. 

La más conocida de ellas es la Cúpula de Hierro, un sistema de escudos antimisiles diseñado para interceptar cohetes de corto alcance a decenas de kilómetros. Este escudo funciona a través de lanzadores de misiles con una capacidad de 20 cohetes interceptores, que son disparados cuando se detecta un explosivo enemigo con probabilidades de alcanzar zonas pobladas. Según las Fuerzas de Defensa israelíes, la Cúpula tiene una efectividad que rondaría el 90%, y es uno de los sistemas de defensa mejor probados del mundo. 

Ante esta precisión quirúrgica, Irán está utilizando munición de racimo, un tipo de proyectil que permite colapsar el espacio aéreo e impide que los interceptores israelíes puedan abarcar todas las amenazas, provocando que parte de ellas impacten contra objetivos civiles y militares.

Acuerdos de Dublín - 2008

Irán e Israel no firmaron el tratado que prohibe el uso de bombas de racimo

Las bombas de racimo o de dispersión son un modelo de explosivo que se fragmenta en el aire en partes de hasta cinco kilogramos, por lo que tienen un poder destructivo enorme al cubrir un área mucho mayor que una ojiva explosiva convencional y provocan daños por metralla mayores e indiscriminados.

El derecho internacional humanitario restringe su uso desde el 2008 a través de los acuerdos de Dublín, en los que 110 países ratificaron la prohibición de usar, producir, almacenar o transferir este tipo de explosivos por su riesgo para la población civil y su capacidad para provocar grandes daños sin ninguna precisión requerida. 

Misiles iraníes con ojivas de racimo vuelan hacia Israel, en medio del conflicto entre Estados Unidos e Israel con Irán 

Misiles iraníes con ojivas de racimo vuelan hacia Israel, en medio del conflicto entre Estados Unidos e Israel con Irán Reuters

Países como China, Rusia, Estados Unidos o India —grandes productores de este tipo de arsenal— se encuentran entre los Estados que se abstuvieron de firmar el acuerdo, así como Irán e Israel, quienes han utilizado las bombas de racimo abiertamente en intervenciones militares en la región. 

Por su parte, Israel ha condenado los ataques mediante bombas de racimo por parte de Irán, y ha alertado de que el régimen está equipando la mayoría de estos misiles con cargas de dispersión. El objetivo de la República Islámica con estos ataques es doble, ya que por un lado buscan impactar el mayor número de proyectiles posible, pero también forzar a que Israel gaste el mayor número de interceptores posibles para debilitar su Cúpula de Hierro. 

Armas químicas

Israel utiliza fósforo blanco en su ofensiva contra Hizbulah

La represalia iraní mediante bombas de racimo se suma al uso de armas controversiales que actores en la región de Oriente Medio han utilizado durante los últimos años. En el caso de Israel, la organización de derechos humanos Human Rights Watch verificó que el Ejército israelí había hecho uso de municiones de fósforo blanco durante su última ofensiva en el sur del Líbano. 

El fósforo blanco es un tipo de arma química utilizada en la guerra de Vietnam y otros conflictos que puede provocar quemaduras químicas de hasta tercer grado y daños irreversibles en órganos internos. Su uso no está estrictamente prohibido por ningún tratado internacional debido a su aplicación como cortina de humo para operaciones de camuflaje, pero debido a su mortalidad —la ingestión de tan solo 15 miligramos puede resultar mortal— la Convención sobre Ciertas Armas Convencionales de la ONU expresa que no puede ser usada contra objetivos civiles a modo de arma.

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