Sánchez propondrá a la UE que "rompa su acuerdo de asociación con Israel"

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Apenas unos días después de que una iniciativa ciudadana lograra el millón de firmas para presionar a Bruselas, Pedro Sánchez ha decidido liderar la ofensiva diplomática contra Tel Aviv dentro de la Unión Europea. Durante un acto del PSOE en Gibraleón (Huelva), el jefe del Ejecutivo ha anunciado que el próximo martes propondrá formalmente a los 27 la ruptura del Acuerdo de Asociación con Israel.

Bajo el argumento de que el Gobierno de Benjamín Netanyahu "viola el derecho internacional", Sánchez ha justificado una medida de extrema gravedad diplomática que busca asfixiar la relación comercial y política entre Europa y su principal aliado democrático en Oriente Medio. "Aquel Gobierno que viola el derecho internacional no puede ser socio de Europa", sentenció el líder socialista.

Pese a la contundencia de su ataque, Sánchez ha intentado suavizar el golpe retórico asegurando que España es un "pueblo amigo" de Israel, desvinculando su rechazo a las acciones militares de un supuesto sentimiento antisemita. Sin embargo, su discurso no dejó lugar a dudas sobre su intención de intervenir directamente en la política exterior comunitaria para castigar al Ejecutivo israelí: "No estamos de acuerdo con las acciones que está llevando a cabo su Gobierno. Aquel que viola los principios y valores de la Unión Europea no puede ser socio de la UE".

Sánchez ha apelado al resto de Estados miembros —muchos de ellos reticentes a romper puentes con Tel Aviv— asegurando que esta propuesta "no es de izquierdas o de derechas", e insistió en la necesidad de "parar los pies" a Netanyahu para evitar, según su visión, el impacto económico que el conflicto tiene en el "bolsillo de la gente".

El anuncio de Sánchez no es casual. Se produce solo cinco días después de que una Iniciativa Ciudadana Europea alcanzara el umbral del millón de firmas para exigir precisamente la suspensión de dicho acuerdo.

Ahora, con el Gobierno de España haciendo suya esta reivindicación, la Comisión Europea se verá obligada a gestionar una patata caliente que amenaza con fracturar aún más la unidad de acción exterior de la Unión, en un momento donde socios como Alemania mantienen una postura diametralmente opuesta a la del bloque liderado por Madrid.

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