Trump insinúa que dejará la seguridad de Ormuz a la OTAN

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha lanzado un severo aviso a sus socios internacionales al insinuar este miércoles que la Administración norteamericana podría dejar en manos de otras potencias la vigilancia en el estratégico estrecho de Ormuz. Esta decisión se materializaría una vez que concluya la actual ofensiva conjunta que Estados Unidos e Israel llevan a cabo contra las infraestructuras del régimen de los ayatolás. La advertencia del mandatario se alinea con sus habituales críticas hacia los países europeos y los miembros de la Alianza Atlántica por su escasa implicación militar en la zona.

A través de sus perfiles en redes sociales, el inquilino de la Casa Blanca ha expresado su malestar por la actitud de quienes se benefician del libre comercio en esta arteria marítima fundamental pero evitan asumir los costes de su defensa. "Me pregunto qué pasaría si acabamos con lo que queda del Estado terrorista iraní y dejamos a los países que lo usan, nosotros no, ser responsables del llamado estrecho", ha manifestado el mandatario. En su mensaje, ha añadido con ironía que una medida de este calado "pondría en marcha a algunos de nuestros 'aliados' que no responden, ¡y rápidamente!".

En esta misma línea, el dirigente republicano había calificado previamente de "error estúpido" la negativa de los países de la OTAN a colaborar activamente con Estados Unidos para garantizar la libre navegación en el estrecho de Ormuz. A pesar de este reproche a sus socios, Trump ha querido dejar claro ante la comunidad internacional que la superpotencia que dirige "no necesita ninguna ayuda" para llevar a buen puerto sus operaciones militares orientadas a frenar la amenaza que representa Teherán para la estabilidad de Oriente Próximo y del mundo libre.

Mientras tanto, la tensión sobre el terreno sigue escalando. La Guardia Revolucionaria de Irán, brazo ejecutor de las políticas del líder supremo, ha reivindicado en los últimos días una serie de ataques contra buques comerciales en las aguas de Ormuz. Estas acciones se enmarcan en la agresiva respuesta de la dictadura islámica frente a la citada ofensiva occidental. Estas represalias también han incluido lanzamientos de proyectiles contra el territorio de Israel y hostigamientos contra bases e intereses estadounidenses desplegados en la región.

En cuanto al impacto directo de las operaciones militares, las cifras bailan dependiendo de las fuentes, en gran medida debido a la habitual opacidad del régimen teocrático. Las autoridades de Irán han reconocido en su último balance oficial más de 1.200 muertos como consecuencia de la ofensiva desencadenada por fuerzas israelíes y estadounidenses. Sin embargo, la organización no gubernamental Human Rights Activists in Iran, que tiene su sede en Estados Unidos, ha elevado recientemente esa trágica cifra a más de 3.000 fallecidos, señalando que en su inmensa mayoría se trataría de población civil .

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