Carpa de Aliança en la plaza Ibiza de Horta, en Barcelona.massimiliano minocriSantpedor, una ciudad del interior de Cataluña de menos de 8.000 habitantes conocida por ser la cuna del entrenador Pep Guardiola, se prepara para acoger al primer concejal de Aliança Catalana. Sin elecciones, a base de incorporar a ediles de otras formaciones y de grupos independientes, el partido ultranacionalista va ganando músculo en los ayuntamientos catalanes. Jordi Soteras, de 49 años y cargo local de Aliança, entrará como concejal no adscrito en el consistorio después de que un total de seis miembros de la candidatura municipal de Junts hayan renunciado a ocupar la responsabilidad que, en principio y según el orden de lista, les correspondía.
Taxista de profesión, Soteras ocupó el puesto número 9 de las listas de Sumem per Santpedor-Junts para las elecciones municipales de 2023. No tenía ninguna intención (ni posibilidades) de salir elegido concejal, pero la gente del pueblo vinculada al partido de Carles Puigdemont le convenció, como lo había hecho cuatro años antes, para que arrimara el hombro. Junts obtuvo dos concejales. Soteras, mientras tanto, se fue desencantando con la situación política y, a finales de 2024, se convirtió en el primer afiliado de Aliança en la comarca del Bages; sin comerlo ni beberlo, explica, y sin demasiado conocimiento de la política municipal, se vio poco después como vicepresidente de Bages-Berguedà del partido que lidera Sílvia Orriols. “Es bastante amateur y no da mucho trabajo; tampoco tengo ninguna intención de llegar a ser alcalde”, explica en conversación telefónica.
La ruptura del pacto de gobierno entre Esquerra (cinco concejales) y Junts derivó en la renuncia del número dos de la formación nacionalista, Jordi Rojas. Su puesto de concejal quedó vacante y debía ser ocupado, a priori, por el siguiente candidato en la lista de Junts. Pero ni el número tres, ni el cuatro, ni el cinco, ni el seis, ni el siete ni el ocho aceptaron convertirse en concejales. La mayoría, por motivos personales y profesionales. Y entonces le llegó el turno al número nueve, Soteras, que sí aceptó. Implicado ya en el nuevo proyecto de Aliança, sin embargo, se incorporará al ayuntamiento como concejal no adscrito.
La vacante salió a relucir en el pleno de Santpedor del pasado martes 13 de enero. Un concejal de la CUP denunció la “anomalía” de que la silla de Rojas llevara dos meses vacía. Roser Llobera, la portavoz de Junts, explicó que el retraso se había debido a un reguero de renuncias de los suyos y confirmó que la persona que ocuparía la vacante sería Soteras, lo que provocó la indignación de la CUP: “Como antifascistas, no lo toleraremos”. El alcalde, Agustí Comas, manifestó que no le gustaba nada esa situación, aunque argumentó que el Ayuntamiento no podía hacer nada por evitarla.
“En Junts me pidieron que renunciara, pero no he querido. Es política municipal, se trata de intentar cambiar las cosas del pueblo para bien y ya está. No voy a meter merder (follón) con Junts ni nada. Votaré con sentido común”, cuenta. Soteras explica que se pasó a Aliança Catalana después de constatar, durante muchos kilómetros como taxista, que “Cataluña está hecha una mierda”. Y eso que Santpedor, dice, es una excepción, “una burbuja, casi el único pueblo que va bien de la comarca”.
Como sugieren las encuestas, Soteras constata sobre el terreno el trasvase de votantes de los partidos independentistas tradicionales (Junts, pero también Esquerra Republicana e incluso la CUP) hacia Aliança. “Los vecinos ven que los partidos de toda la vida les han fallado, que hay inmovilismo, y quieren hacer algo para que las cosas vuelvan a ser normales, como en los años noventa”, asegura. Pese a que vaya a convertirse en concejal (todavía no ha cumplimentado el trámite y dice, medio en broma, que aún se lo está pensando), Soteras asegura que va a seguir al volante de su taxi.

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