Volkswagen, Renault y Stellantis, tres de los principales grupos automovilísticos europeos, han reclamado de forma conjunta este viernes que Bruselas especifique claramente qué es lo que considera made in Europe. En un comunicado publicado por Financial Times, los tres gigantes, que aglutinan el 60% de la producción de vehículos en la Unión Europea, han incidido en la importancia de tener una definición “simplificada, realista y sólida”, que sirva como herramienta estratégica para fortalecer la cadena de suministro europea y atraer inversiones en un sector que sufre la fuerte presión de los competidores chinos. En concreto, proponen que para que un vehículo sea considerado fabricado en Europa, tendría que tener un 70% de su valor hecho en la UE y el Espacio Económico Europeo (Islandia, Liechtenstein y Noruega).
Esto significaría, necesariamente, que la batería o buena parte de ella se hiciese en Europa, ya que sigue siendo el elemento más costoso de un vehículo eléctrico, al suponer aproximadamente la mitad de su valor. El 30% restante seguiría abierto a la fabricación extranjera. Esto golpearía de lleno a marcas como Chery, fabricante chino que produce en Barcelona (en la antigua Nissan), pero que importa todas las piezas desde China.
Cabe destacar que España ya incorpora este concepto en las ayudas a la compra de vehículos eléctricos e híbridos enchufables del Plan Auto+ que será retroactivo al 1 de enero, pero del que aún no se han publicado sus bases en el Boletín Oficial del Estado. En él, para considerarse europeo, el montaje final del vehículo tiene que hacerse en alguna instalación de la UE y, además, que la fabricación de la batería, o al menos su battery pack (es el paquete en el se montan todas las celdas, que es lo que se mete dentro del coche) sea europeo. Cumplir con estos requisitos amplía la ayuda que puede solicitar el comprador del vehículo.
Entre los criterios que piden los fabricantes a Bruselas en el documento hecho público ahora, explican fuentes del sector a este medio, es que se exija la producción de celdas de baterías en Europa solo a partir de 2030, para así dar más tiempo a la industria de asentar la producción en el Viejo Continente. En este sentido, el grupo Volkswagen está levantando en Sagunto (Valencia) una instalación de este tipo y Stellantis está haciendo lo propio con la china CATL en Zaragoza. Ambas inversiones ascienden a 3.000 y 4.100 millones, respectivamente.
Los grupos firmantes del documento piden, a su vez, apoyo financiero para los gastos operativos relacionados con la producción de celdas de baterías en Europa con la idea de que estas sean competitivas en precio frente a las chinas. Además, solicitan “súpercréditos de CO2″ para todos los vehículos hechos en Europa, incluyendo a las furgonetas. Es decir, una bonificación en el cálculo de las emisiones para estas automovilísticas.

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