Castilla y León repartió 31 escaños en las elecciones generales de 2023. El PP logró 18 de esos escaños con un 42% de los votos y el PSOE 12 con 32%, pero Vox se quedó con solo un asiento, aunque le votó el 14% de la región. El partido de ultraderecha fue el perjudicado por el sistema electoral, pero eso podría cambiar.
El panorama sería muy distinto si se votará como el pasado domingo en unas generales. El PSOE perdería un punto en votos que le costaría dos asientos. Pero el PP sería el gran perjudicado: los siete puntos que perdería (baja del 42% al 35,5%) le costarían cinco escaños. El beneficiado sería Vox, que mejoraría sus resultados de manera dramática: pasar del 14% al 19% le serviría para saltar de 1 a 7 escaños.
En términos de bloques, la derecha subiría un asiento y lograría 20 de los 31 que reparte Castilla y León.
¿Qué explica este cambio? El sistema electoral y las provincias que reparten pocos asientos en Castilla y León hacen que votos y escaños no sean proporcionales. Hay provincias de dos escaños (Soria), tres (Ávila, Segovia, Palencia y Zamora), cuatro (Burgos, León y Salamanca) y cinco (Valladolid).
El siguiente gráfico muestra las provincias que cambiarían su reparto entre 2023 y unas hipotéticas generales con los resultados de este domingo.
El patrón más repetido son las cuatro provincias donde Vox le arrebata un escaño al PP. Es lo que pasa en Ávila, Palencia, Zamora y Salamanca. Luego está León, donde Vox le quita uno al PP y UPL otro al PSOE —asumiendo que en unas generales el partido regionalista leonés repitiese sus resultados de este domingo, algo quizás improbable–. Por último, sería Burgos la provincia que movería un escaño entre bloques: allí el PSOE pierde uno en dirección a Vox.
Lo que dice el ciclo completo
Las elecciones en Castilla y León son las terceras desde diciembre, después de Extremadura y Aragón. En conjunto, reflejan una derechización en votos. Pero, ¿cómo se traduce esto en escaños en unas generales?
En las tres comunidades se ha votado más por la derecha que en 2023. En Extremadura, la suma de PP, Vox y Se Acabó la Fiesta (SALF) ha pasado del 52% al 60%. En Aragón, del 52% al 55%. Y en Castilla y León, del 55% al 56%. Eso les valdría para ganar tres escaños. Puede parecer pocos, pero la derecha no necesita muchos: en 2023 se quedó a seis de la mayoría absoluta. Además, defiende muchos asientos en estos tres territorios donde se benefició del sesgo mayoritario del sistema: con estos resultados, rondando el 57% de los votos de estas tres comunidades, se llevaría 35 de los 53, es decir, el 66% de todos sus asientos.

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