No ha transcurrido un año aún de la muerte de Gene Hackman y su esposa, Betsy Arakawa, y la mansión en que fueron encontrados sus cuerpos ha salido a la venta. El precio es de seis millones de euros. El 26 de febrero de 2025, trabajadores de mantenimiento de la finca alertaron al servicio de seguridad tras no obtener respuesta, llegó la Policía y hallaron los cadáveres: Hackman y Arakawa se encontraban en distintos lugares de la mansión y llevaban varios días muertos. Uno de sus perros había corrido igual suerte. El shock del macabro fin del ganador de dos Oscar, por The French Connection y por Sin perdón, un actor con 75 películas en su currículo, sacudió Hollywood y el eco recorrió todo Occidente. Tras las especulaciones iniciales, la muerte de la pareja se considera debida a causas naturales: él, aquejado de Alzheimer avanzado, falleció por una dolencia cardíaca y ella, debido a una infección por hantavirus.



La mansión ocupa aproximadamente 1.200 m2 y se encuentra en la zona conocida como desierto alto de las montañas Sangre de Cristo, junto a Hyde Park Road y al final de la carretera Old Sunset Trail en una finca que abarca cerca de 5.000 m2. “La residencia principal personalizada exhibe el estilo característico del arquitecto Ed Boniface: espacios fluidos que difuminan los límites entre la vida interior y exterior, resaltando impresionantes y amplias vistas desde las montañas Jemez hasta Colorado”, presume Sotheby's International Realty.



“Habrá compradores reacios a adquirir una propiedad donde se ha producido una muerte pero a otros eso no les importa. Estamos vendiendo la propiedad con sus virtudes y todos los aspectos positivos”, dice la agencia vendedora a The Wall Street Journal. Naturalmente, en la casa no queda ningún objeto o enseres personales de la malograda pareja.


El propio Hackman se implicó activamente en la reforma de la mansión: recurrió a los reconocidos arquitectos Harry Daple y Stephen Samuelson, de Studio Arquitectura, para que convirtieran en realidad sus ideas y a primeros de los 2000 añadió una vivienda adyacente. El actor contaba a la revista especializada Architectural Digest que se sintió atraído por Santa Fe después de trabajar allí en un par de películas. ‘Tenía una especie de magia’.

Entre Paris Hilton y Umberto Eco. Licenciado en Derecho por la UB y en Periodismo por la UPF, colaboro con La Vanguardia desde 2016. Antes, en Vanity Fair, Grazia, Vanitatis, Corazón TVE, Qué Leer y Lecturas.

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