Las alarmas sobre el estado de salud de Andrés Pajares saltaron el pasado fin de semana al conocerse su ingreso de urgencia en Madrid. El intérprete, de 86 años, tuvo que ser hospitalizado debido a un problema respiratorio que complicaba momentáneamente su estado general y obligaba a mantenerle bajo observación médica.
Este bache de salud se produce apenas unos meses después de someterse a una intervención de columna en el pasado mes de abril. Dicho procedimiento quirúrgico fue delicado y el cómico se encontraba todavía en pleno proceso de recuperación cuando este contratiempo respiratorio obligó a su traslado a un centro médico de la capital de España para controlar los síntomas.
Durante las primeras horas, la incertidumbre rodeó el diagnóstico del protagonista de numerosas películas del cine español. Sin embargo, fue su propia hija, Mari Cielo Pajares, la encargada de aportar tranquilidad a los seguidores y a la prensa. Durante la celebración de su cincuenta cumpleaños, atendió a los micrófonos de la agencia Europa Press para detallar la situación clínica de su progenitor.
En sus declaraciones, explicó que el paciente padecía una infección pulmonar pero que su evolución estaba siendo favorable y controlada por los médicos. "Tiene una neumonía, está muy bien, está controlado", aseguró, añadiendo una anécdota que evidencia el ánimo del artista: "Se ha intentado tirar los tubos en el hospital porque quería venirse para acá". La hija del actor subrayó que su padre posee una vitalidad inmensa y se mostró confiada en su pronta mejoría.
Finalmente, la evolución positiva se ha confirmado. Este martes, el humorista ha recibido el visto bueno de los facultativos para regresar a su casa. Según apuntaron en el programa de televisión Y Ahora Sonsoles, la salida del recinto sanitario se realizó de forma discreta para evitar la exposición mediática y preservar por completo su intimidad.
Ya en su residencia, se encuentra bajo el cuidado constante de su esposa, Juani Gil, quien ha señalado que ahora el principal objetivo es "estar tranquilo y descansar". Con un estado de ánimo feliz y animado por volver a la normalidad de su hogar, el ganador de un premio Goya retomará progresivamente su rutina diaria. En las próximas semanas, deberá compaginar el final de la convalecencia con la reanudación de las sesiones de fisioterapia necesarias para superar de forma definitiva los problemas físicos que arrastra desde la pasada primavera.

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