El fútbol mundial vuelve a mirar hacia México. El histórico Estadio Ciudad de México, conocido durante décadas como Estadio Azteca, será el escenario del partido inaugural del Mundial de 2026 y se convertirá en el primer recinto de la historia que acoge tres aperturas de una Copa del Mundo. El encuentro entre México y Sudáfrica servirá para dar el pistoletazo de salida a una edición récord, con 48 selecciones participantes, 104 partidos y tres países organizadores: México, Estados Unidos y Canadá.
La cita supone un nuevo capítulo para un estadio que forma parte de la memoria colectiva del fútbol internacional. Inaugurado en 1966 y con capacidad para más de 80.000 espectadores, el coliseo mexicano ya fue protagonista en los Mundiales de 1970 y 1986, dos torneos marcados por actuaciones legendarias de Pelé y Diego Armando Maradona.
Hay que destacar que la FIFA ha decidido rebautizar temporalmente el recinto como Estadio Ciudad de México durante la competición, aunque para millones de aficionados seguirá siendo el Azteca, un nombre asociado a algunos de los momentos más icónicos de la historia del deporte.
Un estadio único en la historia
Ningún otro recinto puede presumir de albergar tres partidos inaugurales de la Copa del Mundo. El Azteca acogió la apertura del Mundial de 1970, torneo en el que Brasil levantó el título liderado por Pelé, y también fue el escenario de la inauguración de México 1986, campeonato que terminó consagrando definitivamente a Maradona.
Aquel Mundial dejó imágenes imborrables, como el famoso partido entre Argentina e Inglaterra o la final ganada por la selección albiceleste. Décadas después, el estadio vuelve a situarse en el centro del panorama futbolístico internacional.
Su importancia trasciende los resultados deportivos. El Azteca es considerado por muchos aficionados una auténtica catedral del fútbol, un recinto cuya historia lo ha convertido en uno de los símbolos más reconocibles de este deporte.
México, bajo presión en su estreno
La selección mexicana será la encargada de inaugurar el torneo ante Sudáfrica en un partido cargado de expectativas. El duelo recuerda inevitablemente al encuentro inaugural del Mundial 2010, cuando ambas selecciones empataron 1-1 en Johannesburgo.
México afronta esta Copa del Mundo con la presión añadida de jugar como anfitrión y con la obligación de responder a las altas expectativas de su afición. El equipo dirigido por Javier Aguirre llega respaldado por una dinámica positiva y por la conquista reciente de la Liga de Naciones y la Copa Oro.
Además, el combinado mexicano acumula una notable racha de resultados durante 2026, manteniéndose invicto en sus últimos encuentros. Sin embargo, la exigencia en torno al equipo es máxima. La afición reclama superar las barreras que han frenado históricamente al combinado nacional en los últimos Mundiales y avanzar más allá de las rondas iniciales.
En el Grupo A, México comparte cartel con Sudáfrica, Corea del Sur y República Checa. Sobre el papel, los anfitriones parten como favoritos para acceder a las eliminatorias, aunque el estreno mundialista siempre añade un componente de incertidumbre.
El ambiente de una jornada histórica
La capital mexicana vive con intensidad las horas previas al inicio del campeonato. Miles de aficionados han convertido los alrededores del estadio en un punto de encuentro para celebrar el regreso del Mundial a suelo mexicano.
No obstante, la organización también permanece atenta a varios factores que podrían afectar al desarrollo de la jornada. Las lluvias registradas en los últimos días han provocado acumulaciones de agua en distintas zonas próximas al recinto. Además, varios colectivos han anunciado movilizaciones en las inmediaciones del estadio coincidiendo con la celebración del partido inaugural.
Pese a ello, la expectación es enorme. El Mundial más extenso de la historia comienza en uno de los escenarios más emblemáticos que ha conocido el fútbol.
La polémica de los palcos amenaza al Azteca
La histórica inauguración no ha estado exenta de controversia. En las semanas previas al arranque del torneo ha surgido un conflicto entre la FIFA y los propietarios de palcos y plateas del estadio, una disputa que ha generado una importante tensión alrededor del recinto.
El origen del problema se remonta a la construcción del estadio en 1966. Para financiar parte del proyecto se vendieron palcos y plateas con derechos de uso durante 99 años, lo que permitía a sus propietarios asistir a todos los eventos celebrados en el recinto. Sin embargo, la FIFA exige desde 1998 el control total de las localidades de los estadios que albergan partidos mundialistas.
La controversia afecta a unos 15.000 asientos y ha derivado en enfrentamientos legales entre ambas partes. Aunque una resolución judicial ha permitido a los propietarios acceder a sus espacios durante el torneo, deberán cumplir determinadas restricciones, entre ellas la prohibición de introducir alimentos o bebidas.
Las tensiones aumentaron después de que representantes de los propietarios denunciaran que se les comunicó que durante el Mundial prevalecerían las normas impuestas por la FIFA dentro del estadio. La situación ha provocado amenazas de movilizaciones y ha añadido un elemento de incertidumbre a uno de los recintos más emblemáticos del fútbol mundial, precisamente cuando vuelve a ocupar un lugar privilegiado en la historia de los Mundiales.

Hace 1 día
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