El perfil de los pacientes que padecen el trastorno de la apnea obstructiva del sueño varía notablemente en función del sexo. Esta divergencia clínica, según revela un reciente estudio coordinado por la Unidad de Apoyo a la Investigación Metropolitana Norte del Idiap Jordi Gol de Barcelona, desencadena que la dolencia pase desapercibida con mucha mayor frecuencia entre la población femenina, quedando a menudo sin el tratamiento adecuado.
La investigación, que ha sido publicada en la revista científica NPJ Primary Care Respiratory Medicine, se basa en el análisis de los registros médicos de cerca de 4.000 pacientes previamente diagnosticados. A través de estos datos, los expertos han podido certificar que los hombres consumen más alcohol y tabaco, al tiempo que presentan niveles más altos de colesterol perjudicial y un peor estado general de su salud cardiovascular en comparación con las mujeres.
Por el contrario, el perfil de las pacientes femeninas afectadas por esta patología respiratoria dibuja un cuadro clínico diferente. Ellas sufren mayores tasas de obesidad y sobrepeso, así como una presencia más acentuada de hipertensión arterial y diabetes tipo 2, patologías metabólicas que complican su diagnóstico temprano.
Las diferencias
En lo que respecta a la sintomatología pura, los hallazgos de este trabajo científico están en plena sintonía con la evidencia médica acumulada durante años, la cual ya apuntaba a que la forma en que se manifiesta la apnea del sueño dista mucho entre varones y mujeres.
Así, los hombres suelen acudir a las consultas médicas relatando los problemas considerados más típicos de esta enfermedad. Entre ellos destacan los ronquidos intensos, la somnolencia diurna y los episodios de asfixia durante el descanso, a menudo acompañados de despertares bruscos que interrumpen el ciclo normal de sueño.
Por su parte, las mujeres tienden a sufrir manifestaciones mucho menos específicas, lo que suele despistar a los profesionales sanitarios en una primera instancia. Entre las principales quejas femeninas figuran problemas como el insomnio, la fatiga crónica y la cefalea, además de frecuentes alteraciones del estado de ánimo o una preocupante falta de energía durante el día.
El documento también pone el foco en los factores diferenciales que motivan esta situación. Las variaciones se explican por una compleja suma de elementos anatómicos, hormonales, clínicos y puramente sociales. Por ejemplo, la fisonomía del tracto respiratorio superior influye en el nivel de obstrucción, mientras que el componente hormonal determinaría la gravedad y prevalencia de la afección.

Hace 22 horas
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