Lo que parecía una operación encaminada hacia el Camp Nou ha entrado de lleno en terreno pantanoso. El futuro de Bernardo Silva, uno de los futbolistas más codiciados del mercado tras haber finalizado su contrato con el Manchester City después de nueve temporadas, ha dado un giro inesperado en las últimas horas y el gran beneficiado podría no ser el FC Barcelona.
La frase pronunciada por el futbolista lisboeta, de 31 años (cumplirá 32 en agosto), después del amistoso entre Portugal y Chile (victoria de las Quinas por 2-1) ha provocado un auténtico terremoto. Preguntado directamente por el interés azulgrana, Bernardo reconoció que el Barça es una posibilidad, pero dejó una respuesta que ha generado inquietud en la Ciudad Condal.
"Voy a intentar buscar un equipo donde me quieran, donde sienta que me quieren de verdad". Un mensaje aparentemente inocente que ha sido interpretado por distintos sectores como una llamada de atención a los clubes que pretenden incorporarlo.
Del optimismo al recelo
Durante semanas, el Barcelona había transmitido confianza respecto a la posibilidad de incorporar al centrocampista luso. La buena relación del representante del jugador, Jorge Mendes, con la entidad catalana y la predisposición de Silva parecían factores suficientes para acercar posturas.
Sin embargo, el escenario ha cambiado. Las dudas existentes dentro de la dirección deportiva azulgrana respecto a la conveniencia de la operación, especialmente por cuestiones de planificación deportiva y encaje en la plantilla, han ralentizado considerablemente los acontecimientos. Lo que hace apenas unos días era considerado una operación muy avanzada se encuentra ahora en una fase de incertidumbre.
De hecho, diversas informaciones apuntan a que tanto el entrenador Hansi Flick como el director deportivo del club, Anderson da Souza, Deco, no terminaban de ver clara la incorporación del luso y que el acuerdo ha pasado de estar prácticamente cerrado a encontrarse en situación de espera.
La postura de la entidad culé también parece firme respecto a las condiciones económicas. Desde el entorno azulgrana se insiste en que no se entrará en ninguna subasta por el jugador, una circunstancia que puede acabar resultando decisiva en las próximas semanas.
El Atlético se frota las manos
Mientras en Barcelona aparecen las dudas, en el Atlético de Madrid crece el optimismo. La entidad rojiblanca lleva tiempo trabajando en silencio la operación y considera que Bernardo Silva encaja perfectamente en el perfil que busca el técnico Diego Pablo Simeone para elevar el nivel competitivo del equipo.
Las declaraciones del portugués han sido recibidas con especial interés en el Metropolitano. No es casualidad. El Atlético interpreta que la falta de decisión del Barça y los condicionantes económicos de la operación pueden abrir una ventana que hace apenas unas semanas parecía cerrada.
En el club rojiblanco existe la sensación de que Bernardo Silva valora especialmente sentirse protagonista dentro de un proyecto y ésa es precisamente una de las bazas que pretende jugar la dirección deportiva colchonera.
Mourinho entra en escena
Pero la historia podría complicarse todavía más. Cuando la batalla parecía reducida a Barcelona y Atlético de Madrid, un tercer actor ha irrumpido con fuerza en los últimos días: el Real Madrid.
La llegada de José Mourinho al banquillo blanco ha provocado que el nombre de Bernardo Silva vuelva a ganar peso en los despachos de Valdebebas. El técnico portugués mantiene una excelente relación con su compatriota y habría trasladado a la dirección deportiva madridista su interés en incorporarlo.
El Real Madrid no contemplaba inicialmente esta operación, pero el desembarco de Mourinho ha alterado numerosos planes. En el entorno del jugador son conscientes de que una llamada del entrenador portugués podría cambiar por completo el tablero.
Una decisión aplazada
Por si faltaba algún ingrediente para aumentar la incertidumbre, Jorge Mendes ha confirmado que Bernardo Silva ha modificado su hoja de ruta. Si inicialmente pretendía resolver su futuro antes del Mundial, ahora la decisión definitiva se tomará una vez concluya el torneo.
Eso significa que Barcelona, Atlético y Real Madrid tendrán que convivir durante varias semanas con las especulaciones y los movimientos de despacho.
Lo único seguro a día de hoy es que Bernardo Silva sigue sin dueño. Y también que aquella frase sobre sentirse realmente querido ha provocado bastante más ruido del que probablemente imaginaba el propio futbolista. En el Barça la interpretación no ha sido precisamente la más tranquilizadora. Mientras tanto, Atlético y Real Madrid observan la situación convencidos de que todavía tienen mucho que decir en la que podría tratarse de una de las grandes operaciones del verano.

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